Julián Pardinas Sanz
Y lo peor, lo más grave, no son los delitos
LA PREGUNTA DEL DÍA
Cada vez más personas, llamadas sintecho, piden limosna o pernoctan en los parques y portales de la ciudad. Cada vez más personas se sientan a la mesa del comedor social, lo que ha obligado a incrementar los turnos. Ambos datos reflejan un aumento de la marginalidad severa, según el balance correspondiente a 2025 presentado por Cáritas Ourense, que auxilió a 7.843 usuarios.
Cada vez más personas no pueden pagar el alquiler, lo que ha convertido el alto precio de la vivienda en un factor de exclusión. Cada vez más personas con trabajo acuden a ducharse, o a lavar la ropa, a las dependencias de Cáritas porque residen a un paso de la exclusión. Este dato lo conocimos un día después de que La Región titulase: "Ourense cierra el mejor mayo de su historia para el empleo: la provincia se queda con 13.453 parados tras lograr la cuarta mayor bajada de España". Se trata del nuevo rostro de la pobreza que afecta al 43,8% de los gallegos bajo el título de “integración precaria”. Hablamos de personas con nombre y sueldo como usted o como yo, y que en cualquier momento pudiéramos ser usted o yo.
Todo ello mientras el Concello desatiende la ventanilla de los más necesitados. El pasado sábado, La Región publicaba que el gobierno municipal aún debía al comedor de Cáritas 280.000 euros de 2025. El caso es que la entidad social presentó pérdidas de más de 122.000 euros por el aumento de usuarios que requieren intervenciones más prolongadas. ”Podemos tirar un año, o podemos tirar dos, de reservas, pero no mucho más”, ha dicho la directora de Cáritas, María Tabarés, que también alertó del descenso de donaciones.
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