Predicar y dar trigo

Publicado: 30 sep 2026 - 02:40

Mientras el Gobierno intentaba pactar con los grupos parlamentarios un texto sobre alquileres con derechos y deberes de inquilinos y propietarios, en el centro de Madrid continuaba la “acampada” de jóvenes y no tan jóvenes, protestando contra el desahucio de Maricarmen y reclamando una política de vivienda digna. Estoy de acuerdo con ambas reclamaciones y espero que la “acampada” en la Puerta del Sol de Madrid sirva para obligar al Gobierno de Pedro Sánchez a abordar, de una vez por todas, el problema de la vivienda en España, problema que ha venido ignorando desde la indiferencia más absoluta.

Lo cierto es que el desahucio de Maricarmen ha sacudido a la sociedad española por la tragedia que supone que una anciana impedida tenga que dejar la que ha sido su casa durante los últimos setenta años.

Sólo un desalmado no se compadecería de la situación de Maricarmen. Pero la cuestión de fondo es que son las Administraciones las que no han sabido dar respuesta a esta tragedia. En primer lugar, repito, el Gobierno de Pedro Sánchez y de ahí hacia abajo, el de la señora Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. A ambos les corresponde no sólo legislar, también arbitrar medidas para que ninguna Maricarmen ni ningún ciudadano se quede en la calle de la noche a la mañana. Al menos el alcalde de Madrid, José Luis Almeida, ha sido capaz de coger el toro por los cuernos para intentar resolver el problema.

La realidad es que el caso de Maricarmen no es único. Ha habido y hay muchas Maricarmen que se han visto desalojadas de sus domicilios sin que la Administraciones hayan movido un dedo. Por eso la “acampada” de la Puerta del Sol ha obligado a Sánchez a ponerse a negociar con sus socios de legislatura para intentar paliar los efectos de esta crisis que están afectando a su credibilidad de hombre de izquierdas. Porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Y Pedro Sánchez predica mucho pero no ha resuelto ninguno de los problemas estructurales de nuestro país. Uno de ellos es el de la vivienda.

Nuestro país carece de política de vivienda. Los sucesivos ministros del ramo no sé a qué se han dedicado pero desde luego ni han abordado ni han resuelto el problema. Faltan viviendas para los jóvenes, pero no solo para ellos, faltan viviendas en general y condiciones asumibles para poder acceder a ellas.

Nada me gustaría más que algún grupo de okupas se hicieran con las casas, chalets o apartamentos de quienes les defienden con vehemencia insultando y descalificando a quienes denuncian la okupación

Y sí, los propietarios de viviendas tienen miedo a alquilarlas porque la realidad es que se están imponiendo los inquiokupas, de ahí que proliferen los apartamentos turísticos. Muchos propietarios prefieren alquilar una vivienda por unos días que no por años puesto que, en caso de que el inquilino no pueda pagar, las Administraciones se lavan las manos y es el propietario quien tiene que asumir la situación. No me refiero a fondos buitres y especuladores, me refiero a personas que han ahorrado para comprar una segunda vivienda, o la han heredado, y deciden alquilarla.

Es necesaria una ley que tenga en cuenta a inquilinos y propietarios, pero sobre todo una ley que no deje desamparadas a las Maricármenes de nuestra sociedad. Ver a una anciana en silla de ruedas expulsada de su casa es una imagen que perseguirá a todos los responsables políticos, de Sánchez hacia abajo.

Por otra parte me pregunto por la falta de solidaridad de quienes no dicen ni una sola palabra contra la llamada okupación. Los okupas no suelen ser seres angelicales que, obligados por las circunstancias, dan una patada en una puerta y ocupan una casa. Suelen formar parte de grupos organizados que han hecho de la okupación su forma de vida. La ley les proteje. Si a usted le okupan una vivienda y decide no pagar la comunidad de vecinos, o dar de baja la luz, el gas o el agua, se le caerá encima todo el peso de la ley. Es decir, usted pasa a ser responsable de quien ha ocupado su vivienda, a pagarles el gas, la electricidad, la comunidad de propietarios y por supuesto los desperfectos que puedan causar. Y que no mientan diciendo que las okupaciones no alcanzan cifras relevantes.

Nada me gustaría más que algún grupo de okupas se hicieran con las casas, chalets o apartamentos de quienes les defienden con vehemencia insultando y descalificando a quienes denuncian la okupación. Ojo, no confundir las acciones del colectivo okupa, con casos como el de Maricarmen.

Así que el Gobierno no debería seguir haciendo demagogia y buscando culpables en otros lares. Es suya la responsabilidad de resolver el problema de la vivienda, no de los particulares.

PD: Casi me da un ataque de risa cuando he escuchado a la señora vicepresidenta, Yolanda Díaz, con un descaro repleto de cinismo, pedir a los ciudadanos que se manifiesten en contra del Gobierno. O sea, de ella misma.

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