La pregunta del millón

LAS CLAVES

La tensión en el PSOE es creciente a medida que se acerca el verano sin que todavía se hayan despejado tantas incógnitas

Publicado: 31 may 2026 - 02:00
Pedro Sánchez, durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior.
Pedro Sánchez, durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior. | Europa Press

Hace meses, años, que millones de españoles, de derecha, centro e izquierda se preguntan cuándo va a acabar el Gobierno de Pedro Sánchez; cuando se desmoronará por falta de apoyos, o por las urnas, la existencia del primer Gobierno de la democracia que no ganó las elecciones pero se legitimó a través de acuerdos con partidos que antes de necesitarlos consideraba indeseables por su extremismo o su falta de afecto hacia España.

Con el tiempo, los socios se han convertido en insaciables sin importarles la inconstitucionalidad de sus exigencias, y Sánchez se ha visto obligado a tomar decisiones intolerables para algunas de las más respetadas figuras de su partido, han huido hacia otras siglas centenares de miles de sus militantes … y ha irrumpido la corrupción y las malas artes. A un nivel de tanto escándalo que hace tiempo que se ha abierto paso la “pregunta del millón”: ¿cuándo se irá Pedro Sánchez del Gobierno?

Si por él fuera, la respuesta es que nunca. Está moviendo todos los hilos posibles para mantenerse en Moncloa hasta que el cuerpo aguante. Pero hace tiempo que a las deserciones de grado medio en su partido se suman deserciones y críticas abiertas -en algún momento arriesgadas, valientes- de personas importantes, aunque algunas pertenezcan al pasado. Pero son historia. Por otra parte entre los socios se advierte, porque no lo disimulan, que seguir apoyando a Pedro Sánchez perjudica a sus siglas y a sus biografías.

El último episodio se ha vivido este jueves cuando la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras, ha pedido elecciones anticipadas, con el añadido de que su partido no piensa “sostener gobiernos españoles”. Un aviso a Pedro Sánchez pero también a Feijóo, que hasta hace poco dedicaba parte de su tiempo a hacer números sobre la conveniencia o no de presentar una moción de censura.

Su partido no la presentará si no tiene la seguridad de que contará con los votos necesarios para ganarla; perderla daría un importante balón de oxígeno a un Pedro Sánchez que atraviesa una situación insostenible, pierde apoyos a chorros, y cuentan personas próximas que su abatimiento es preocupante porque se mezclan las cuestiones políticas con las que afectan a su mujer y hermano en el aspecto judicial. Sánchez hace el esfuerzo de presentarse públicamente como un hombre que se fortalece ante la adversidad, pero anímicamente está tocado.

EL RIESGO DE UNA MOCIÓN DE CENSURA

Que Feijóo no quiera darle un respiro con una moción de censura probablemente fallida, no significa que hayan acabado las presiones para que dé el paso. Pero cada vez son menores esas presiones, y han cambiado. Se inclinan por pedir una cuestión de confianza al jefe de Gobierno. Es lo que también defiende el PNV, uno de los socios más importantes de Pedro Sánchez, no por número de escaños sino porque es un partido tradicionalmente de orden, con larga trayectoria política. Aitor Esteban, su nuevo presidente, ha exigido elecciones antes de que finalice el año, más una cuestión de confianza para que se sepa de una vez con qué apoyos cuenta este Gobierno para seguir sobreviviendo en esta situación de corrupción que además de minar el prestigio del sanchismo, mina el prestigio de quienes lo sostienen.

Dentro del PSOE la situación es insoportable, y prácticamente la totalidad de sus alcaldes y dirigentes regionales, piden que las elecciones generales, que tendrían que celebrarse como más tarde en julio del 27 para cumplir la ley, se celebren antes de las elecciones locales y municipales, que se celebrarán, como indica la ley, el 23 de mayo de 2027. Pedro Sánchez es un lastre para los candidatos de su partido, un hombre que provoca un rechazo mayor del que ha sufrido nunca un presidente, aunque si Zapatero se presentara ahora probablemente sufriría un durísimo golpe en las urnas cuando se ha conocido que no es el hombre honrado que se suponía. Nada brillante como político, y regular gobernante en lo económico, pero honrado.

Hoy es símbolo de corrupción y, el problema para Sánchez -uno más- es que lo ha tenido como consejero áulico y asesor en los últimos años, le sigue defendiendo, y sus fechorías actuales deterioran la ya muy deteriorada imagen del presidente de Gobierno. Los alcaldes y barones regionales que quieren elecciones generales antes que las municipales y autonómicas, demuestran con esa exigencia, petición o súplica, que consideran a Pedro Sánchez un ser maligno para el partido que les va a perjudicar. Que la papeleta electoral tenga impresa la misma sigla que Pedro Sánchez, es un castigo. Si tienen posibilidad de renovar cargos o alcanzar aquellos a los que aspiran, tienen más posibilidades de conseguirlo si el PSOE ha pasado la página de Pedro Sánchez.

PAGAR INFORMACIÓN CON FACTURAS FALSAS

La tensión en el PSOE es creciente a medida que se acerca el verano sin que se hayan despejado tantas incógnitas. En pocas semanas se conocerán las sentencias sobre Ábalos y Koldo, está en capilla Begoña Gómez, que comparecerá en dos semanas ante un tribunal; David Sánchez, el hermano del presidente, ha tenido que entrar en el juzgado por la puerta de atrás para evitar los gritos y abucheos, y declarará ante el tribunal el lunes o martes. Pedro Sánchez informará en el Congreso sobre la corrupción de su partido, lo hará en el pleno dedicado a informar sobre el Consejo Europeo.

Dirá lo que considere más conveniente para su persona, su Gobierno y su partido, pero el victimismo y la insistencia en que hay una campaña de destrucción contra él, en la que participan jueces, fiscales, periodistas, policía y guardia civil, ya no la cree nadie. Los hechos son tozudos y, decidan los tribunales lo que decidan sobre las personas que hoy son investigadas, hay certezas inamovibles.

Una, que Zapatero ha mediado con el Gobierno para hacer importantes negocios en Venezuela y China. Dos, que para salvar a Begoña Gómez de la acción de la Justicia -para Sánchez lo importante es salvar al soldado Gómez- en el PSOE se creó una estructura en torno a una supuesta periodista, Leire Díez, para que hiciera indagaciones que sirvieran para desacreditar, en lo profesional y en lo personal, a jueces, fiscales, periodistas, miembros de la UCO, y todo lo que pudiera perjudicar al sanchismo. Santos Cerdán como secretario de Organización del PSOE, puso a Leire Díez un sueldo, además pagar sus gastos, utilizando una cuenta de Ferraz que emitía facturas falsas con las que justificar ese salario y esos pagos.

Se comprende que la UCO haya registrado estos últimos días no solo Ferraz y el despacho de Zapatero, sino también la sede de la Guardia Civil. Hasta ese punto se extendían los tentáculos de la ya ex militante a la que amparaba Santos Cerdán. Ni una ni otro pertenecen ya al partido. Ni Ábalos. La lista de expulsados y expedientados es larga. Pero Pedro Sánchez sigue resistiendo. Acorralado, pero resistiendo. ¿Hasta cuándo? No lo sabe ni él mismo. Es la pregunta del millón.

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