Xaime Calviño
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Ver con la luz de medianoche, pues el alba no es clara, quiere el poeta Javier Rodríguez González en ‘Preludio a la ceguera’. Es un libro auroral para el joven creador ourensano, que se presenta con varios poemarios premiados entre 2010 y 2013, en versión bilingüe. Son su corpus público, miliarios ya, en su camino. Es poeta culto, de elaborada expresión que divulga en revistas y extiende a la docencia, que imparte desde hace unos años. Ahora, a comienzos de su tercera década vital, añade un poemario de 2014, que rotula el libro, con una poética introspectiva en la que ‘Todo es presente, y su certeza es el silencio’.
En Ourense, desde Ourense, Eurisaces Editora lo ha publicado. Con maquetación de Blau, Miguel Robledo lo ha envuelto con una sugerente ilustración de portada, con una casa sin puerta en la línea del horizonte, entre enhiestas rocas espaciadas y vencejos en el turquesa del cielo que se confunde con el agua. Delante, la hierba amarillea, agostada, en la tierra arenosa. Arriba, vuela un ave, y en la base el logo editorial, el puesto de pan del histórico panadero romano Eurisaces. Javier González, coordinador de la naviera, los aúna, en un completo menú. En la proa de este barco el prólogo en verso de Luz Pozo, en el que pondera su ‘fulgor acrisolado’ en ‘acrisolada melodía’, valorando en él ‘un hambre de absoluto/ y sobre todo del alma’.
Ramón Cao, en el extenso epílogo, trata su hermenéutica, avisándonos que adaptemos la pupila a la oscura luminosidad de su verso que, para un lector de paladar, es goce sinestésico. En una época de banalidades que la tecnología disimula, también en libros, su lectura reposada es solaz ante la soldadesca.
En sus versos se hacen presentes Carlos Barral y Stevenson, el gran viajero; Rilke y Apollinaire, conformando el arco Hölderin y Tennyson. En este último, a través de Elena, Lady of Shalott, poema y leyenda que, para nosotros, es Loreena Mckennitt, con su voz y música... Javier Rodríguez es retratado por Mark Ritchie en explícita fotografía que nos prepara para su más reciente poemario, un deslumbre desde las intensas imágenes. Así esta: ‘Cielo raso. Al abrir los ojos/ todo está inmóvil./ Escribir/ a la otra orilla, ahora/ ¿Por quién?/ Ven; ven, nieve./ Después, la eternidad’, que se asemeja a un acróstico. Un cuidado y completo producto editorial ourensano. Pan fresco, caliente, del horno de Eurisaces Editora.
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