Richelieu

TAL DÍA COMO HOY

Richelieu
Richelieu

Hoy dedicamos nuestra columna a un personaje histórico que la pantalla grande y las novelas de mosqueteros nos han hecho conocer muy bien.

Nacido en París en 1585, Armand Jean du Plessis, cardenal-duque de Richelieu, fue nombrado por Luis XIII primer ministro francés el 29 de abril de 1624, cargo que ostentó desde el nombramiento hasta su muerte.

Conocido también como “Su Eminencia Roja”, por los ropajes que vestía, Richelieu nos ha sido mostrado por la literatura y el cine como un auténtico villano de cuento.

Autoritario como pocos para poder conservar su poder, implantó la censura de la prensa y fue el artífice de toda una red de espionaje para poder perseguir y ejecutar a sus enemigos políticos.

EL cardenal-duque de Richelieu fue nombrado por Luis XIII primer ministro francés el 29 de abril de 1624

Sin embargo, la Historia nos revela también que el famoso cardenal tuvo un papel definitivo en la consolidación de la monarquía francesa, transformó Francia en un estado centralizado para contrarrestar el poder de la nobleza, no dudó en aliarse con los protestantes para frenar el poder de los Habsburgo en Europa, y tuvo un decisivo papel en la Guerra de los Treinta Años.

Sus políticas y estrategias le llevaron a apoyar la expansión ultramarina de Francia y le hizo fundar asentamientos en Nueva Francia, Guadalupe, Guayana, Martinica, Senegal, Madagascar y Reunión.

Además impulsó el Tratado de Saint-Germain-en-Laye de 1632 en virtud del cual la ciudad de Quebec volvió al dominio francés después de que corsarios ingleses la capturaran en 1629 a favor de la corona Britanica.

Gran mecenas de las artes, Richelieu dio carácter oficial a la Académie Française, institución que vela por la lengua francesa.

Fue director y gran impulsor de la renovación de La Sorbona, la histórica universidad de París en la que podemos encontrar su tumba desde 1642.

Tirar con pólvora del rey

Este dicho proviene de los Tercios de Flandes, en los que el arcabucero y el mosquetero, debían pagarse su pólvora al entrar en combate, salvo en casos excepcionales, en los que el furriel les proveía de ella por las características de la batalla, y era entonces cuando gastaban sin ningún miramiento....

De ahí viene la expresión tirar con pólvora del Rey, porque si algo no me cuesta dinero, porque lo paga otro, gasto sin ninguna cortapisa ni control.

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