La procesión sigue

DÍAS Y COPLAS

Publicado: 02 abr 2026 - 00:10
Pilar Falcón
Pilar Falcón | La Región

Esta Semana Santa hasta los incrédulos sudan gloria, y no es para menos. La misa y el rezo en el Santo Sepulcro de Jerusalén se ha visto interrumpido en ese que es uno de los lugares más importantes del cristianismo y que nos ha vuelto por días a la pandemia covid 2020. El lugar en el que la tradición dice que murió Jesús pasó a formar parte de la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Consecuencias colaterales que tocan el espíritu de esta semana que comienza con ramos y vítores de aleluya a lomos de una borrica, pasa por el castigo, la degradación y el desprecio para terminar con elevación a los cielos dando la gloria y el liderazgo de la humanidad al antes traidor.

El silencio deja parte de su sentido en estos días históricos de pasión, muerte y resurrección donde resuenan saetas y letanías arrastrando el fervor popular. El nazareno Ábalos reza sus desgracias, con fe y arte antes de la muerte y crucifixión, procesionando con los presos, en quienes ha encontrado un club carcelario que le anima a crear un partido político. Club de presos animando al alma en pena del exministro porque ellos le dan más comunidad que la encontrada en el Congreso de los Diputados, esa casa de los leones donde las lanzas superan a la que traspasó el costado de Cristo tras ser crucificado. Aquel centurión por órdenes de Pilatos hizo lo que hizo pero terminó convirtiéndose al cristianismo y se hizo monje. San Longino, así se le ha llamado al hombre que remató a Jesús. Hay estocadas que cambian de dirección como bumerán, el filo que hiere acaba señalando al brazo que la empuñó, y a menudo salpica al que las ejerce, y muchas veces incluso a otros. La violencia, cuando rebota, reparte factura también a los que solo miraban, esos tibios que callan la culpabilidad por consentimiento.

Otro misterio procesional es el de la izquierda española buscando respiro en Andalucía, paso y trono que implora estrategia para sobrevivir

La lanza del destino, lanza sagrada o de Longino tenía a Carlomagno y Hitler como perseguidores de su poder para influir en el destino del mundo. Y hay pasos divinos que no parecen interrumpirse. Ahí el estrecho de Ormuz tiene a Trump detrás del toque de timbales y bocina de los petroleros porque el uranio enriquecido y el petróleo de Irán no se para en fervores, aunque España se niegue a que las bases de Rota y Morón compartan su espacio aéreo en esta guerra del Oriente Próximo.

Otro misterio procesional es el de la izquierda española buscando respiro en Andalucía, paso y trono que implora estrategia para sobrevivir. Procesionan Podemos, Sumar e Izquierda Unida con capirotes que dejan ojos a la vista y que miran con lo que se tapa para levantar cabeza en las elecciones del 17 de mayo. Mucha santidad para esta semana de fervor que combina torrijas y ayuno con la quinta remodelación del Gobierno de Sánchez, la guardia revolucionaria iraní pidiendo el pago de guerra. Menos mal que los cuatro astronautas entrenados durante dos años para ir a la Luna salen estos días para recordar que la dedicación a causas eternas y externas a uno dan un sentido de plenitud duradero. Hay que mirar al cielo.

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