Profesión de fe frente a presunción de culpabilidad

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 18 jun 2026 - 01:40
La Región

La declaración ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama que instruye el sumario contra el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el primero investigado por presuntos delitos de corrupción, incluido el de integración de organización criminal, ha durado apenas tres horas después de responder a todo lo que le ha preguntado el magistrado y a su abogado defensor. La sesión estaba prevista para dos días sobre la base de todos los indicios que se han publicado a lo largo del mes transcurrido desde que se conoció su imputación. Una sorpresa.

Los primeros datos conocidos tras declarar ante el juez apuntan a que el objeto central ha sido el presunto tráfico de influencias por su hipotética intervención en el rescate por 53 millones de la aerolínea Plus Ultra y su negativa a declarar sobre las joyas halladas en el registro de su oficina oficial. Había pedido más tiempo para recopilar datos, el juez se lo denegó, y ahora podrá justificar su origen cuando lo considere, a ser posible lo más rápidamente posible, porque ahora es el mayor baldón que pesa sobre el expresidente.

Mientras no haya un nuevo auto o decisión judicial, todas las especulaciones derivadas del primer auto del juez seguirán abiertas porque sigue sin haber respuestas

El juez no se ha creído, según las declaraciones de quienes han estado presentes en el interrogatorio, muchas de las explicaciones ofrecidas por Zapatero, pero ni la sospechas, ni las inferencias de la UCO, ni ninguna otra elucubración será suficiente para condenar a Zapatero penalmente si no vienen corroboradas por pruebas o indicios sólidos, que vayan más allá de lo que se pudo hablar en determinadas reuniones de las que no hay otra constancia que su celebración y una supuesta causa-efecto. Mientras no haya un nuevo auto o decisión judicial, todas las especulaciones derivadas del primer auto del juez seguirán abiertas porque sigue sin haber respuestas. Habrá que ver si es porque el juez considera que no hay materia penal, o si se está reservando para una nueva sorpresa. A efectos mediáticos y de la opinión pública, los silencios judiciales solo sirven para alimentar la presunción de culpabilidad.

Porque Zapatero, que manifestó ante el juez que la relación con su amigo Julio Martínez Martínez respondía a un contrato verbal, como eran la mayoría de sus informes -lo que causa dudas en el juez-, a la salida de la Audiencia defendió su decencia: “Y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo”. Zapatero vuelve a pedir una profesión de fe, que se crea en su honradez, en que no ha cometido ningún ilícito, que carece de sociedades o dinero fuera de España, y ha subido la apuesta sobre su inocencia al pedir confianza a los ciudadanos sobre su persona: “No les decepcionaré y devolveré la confianza a quien ahora duda. Ya lo verán”. Una promesa que sirve al PSOE, pero que necesita concretarse con hechos exculpatorios para servir al resto de los sectores progresistas.

El juez Calama decidió no imponer medidas cautelares a Zapatero porque es muy difícil que una persona de “su visibilidad pública” pueda sustraerse a la acción de la Justicia o destruir pruebas. Y lo ha decidido de manera inmediata. Un ejemplo para otros jueces que en circunstancias similares se lo están pensando. El juez Peinado tiene ya un espejo en el que mirarse con respecto al procesamiento de Begoña Gómez.

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