Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
España dispondrá de diez aparatos de última tecnología para el tratamiento del cáncer mediante unas máquinas aceleradoras de protones que han sido donadas por la fundación de Amancio Ortega. Una donación que ya se va convirtiendo en habitual y que va y viene procedida por la polémica. A nadie sorprende que los filántropos de otros países realicen donaciones cuantiosas, pero aquí somos o más puretas o más paletos. Contra las donaciones se levantan aquellos que dicen que no serían necesarias si Amancio Ortega no hiciera ingeniería fiscal para pagar menos impuestos de los que le corresponderían. Pero una cosa no quita la otra. Se pueden pagar los impuestos y además ayudar a los demás de una forma más directa. Para controlar que sus empresas pagan lo que deben está la Agencia Tributaria y la legislación fiscal, que es manifiestamente mejorable. Pero bienvenida sea cualquier aportación filantrópica, aunque también desgrave.
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