Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Ayudar en vez de grabar la tragedia
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
Los lugares son afectos. Señuelos desparramados con los que vamos mapeando lo poquito de realidad que nos ocupa en estas vidas pequeñas. Durante lo que nos dura la cuerda vamos grabando esos cariños que sirven para geolocalizar la vida, depositar los estratos sucesivos, afianzar memorias y sueños. Apenas son unas docenas de lugares y objetos los que podemos acumular en estos años, con sus aromas y presencias. Nos sirven para construir la red de indicios con la que decodificamos los días, porque lo que verdaderamente sirve para orientarse por la vida tiene que suceder en el corazón y nunca en el hipotálamo.
Cada uno va tejiendo así su cartografía personal, a través de los distintos pinzamientos que nos provocan los lugares. Porque son ellos, y no nosotros, quienes alzan la voz para provocar un encuentro irremediable, cuando el espíritu que habita cada sitio se manifiesta y nos habla. Es así como suceden las cosas cuando nos abrimos al mundo, que el mundo nos habla. Lo sabían los latinos, que negociaban su posición en el cosmos con cada genius loci, el espíritu del lugar. Ellos comprendieron, como comprendían las culturas indígenas anteriores, que es a través del dios menor que guarda cada trozo de geografía, la puerta del trasmundo, la manera de comunicarnos con el mundo. El hombre no había olvidado aún que todo lo vivo nos habla y que son el árbol y la roca, el pájaro y el río, las verdaderas presencias de la intimidad de la tierra, la identidad de cada lugar.
Por eso hay que procurarse una cartografía numerosa y variada, para mantenernos unidos a los recuerdos y a los antiguos
En una ciudad, como en cualquier vividero, vamos macerando los rastros para comprender desde los adentros, que no hemos venido a otra cosa que a intentar comprender. Desde niños -especialmente desde niños- comenzamos esa conversación con el paisaje y así ir consiguiendo una pertenencia buena, la que viene del espíritu y de las vísceras, que lo más razonable es no hacer caso a la razón. Estas memorias son obligatoriamente cortas, porque este diálogo trascendente tiende a amputarse, empeñados como están los hombres en remover las tierras, derrumbar las casas, talar los árboles, asesinar los ríos. Cada derramamiento pervierte los lugares, cambia el ph de las aguas, expulsa a su divinidad particular. Por eso hay que procurarse una cartografía numerosa y variada, para mantenernos unidos a los recuerdos y a los antiguos, que son la forma más sagrada de memoria y la memoria es el único pasaporte para saber quiénes somos.
Esta puerta en el número 30 de la rúa do Vilar es, desde luego, un hito emocional. Sigue trabajando cada día, demostrando que ser un objeto centenario no es razón para que te jubilen, sino todo lo contrario. Guarda un edificio histórico que ha sabido mantener sus carpinterías y esto es una heroicidad de sus propietarios y no de la ciudad, que desprecia toda memoria propia. Este lugar, muy cerquita de la plaza de la Trinidad, es un verdadero umbral de fuerza telúrica. Con sus dos hojas estrechas y largas de un azul ultramar extraño en la paleta campesina local, presume de paneles trabajados en castaño con relieves simétricos y herrajes sencillos en los que destaca el hermoso buzón para el correo (de cuando había correspondencia y no tráfico de facturas o el intercambio de paquete del fin del mundo). Llaman al ojo el rebaje en la piedra para encajar la cerradura y la ñapa de cegar lo que fue un tragaluz enrejado con un madero. Esta puerta es un afecto. Hace que este lugar no sea intercambiable. Asegura la ciudad tal cual es. Que exista permite que existamos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Ayudar en vez de grabar la tragedia
Carmen Tomás
Mucho dinero, poca inversión
Francisco Lorenzo Amil
TRIBUNA
En Ourense, maestros sombrereros
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
La puerta azul de la rúa do Vilar
Lo último
EL MAYOR PREMIO DE ESPAÑA
Cae un millón de euros al lado de Balaídos con el EuroMillones en Vigo
MAQUINARIA PESADA
Las grúas trabajan en levantar el tren Iryo para llegar al Alvia
SORPASSO A LOS HOTELES
Los pisos turísticos ofrecen el doble de plazas que los hoteles de Ourense