El rayo verde

TINTA DE VERANO

Publicado: 03 jun 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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El rayo verde (o green flash, en inglés) es un fenómeno atmosférico real que puede verse durante unos segundos justo antes de que desaparezca el Sol bajo el horizonte al atardecer o justo después de que aparezca al amanecer. Durante un instante muy breve, su borde superior parece adquirir un color verde intenso. A veces se observa como un pequeño destello y, en casos excepcionales, puede aparecer una fina franja verde sobre el horizonte.

Aunque hoy se entiende bien desde la física atmosférica, el fenómeno del rayo verde estuvo rodeado durante siglos de leyendas. Una de las más famosas es precisamente la que inspiró la obra homónima de Julio Verne. Su protagonista, la joven escocesa Helena Campbell, emprende una aventura en busca del rayo verde, creyendo que quien lo contempla adquiere una comprensión especial de sus propios sentimientos y de aquéllos de quienes le rodean.

La aparente decepción se convierte en la verdadera resolución de la historia

En la novela, la búsqueda del fenómeno lleva a Helena y sus acompañantes a recorrer distintos paisajes, viviendo situaciones cómicas, románticas y aventureras. Durante el viaje conoce a un joven y, tras varios intentos frustrados de observar el rayo verde en diferentes lugares, cuando por fin surge una oportunidad perfecta para contemplar el famoso fenómeno, ambos están tan concentrados el uno en el otro que no llegan a verlo.

La aparente decepción se convierte en la verdadera resolución de la historia: Helena ya no necesita el fenómeno para descubrir sus sentimientos, pues ha encontrado la respuesta que buscaba en el amor. La aventura en busca del rayo verde termina siendo, en realidad, un viaje de autodescubrimiento. A veces las emociones humanas resultan más importantes que los fenómenos extraordinarios de la naturaleza.

Existe una película francesa homónima, de Eric Rohmer, que cumple cuarenta años, donde la historia cambia, pues se trata de una reinterpretación muy libre de la novela de Verne, aunque en ambas el rayo funciona como promesa de una revelación sentimental. Y, pese a las diferencias, la película captura perfectamente la idea esencial asociada al rayo verde: la posibilidad de ver con claridad aquello que normalmente permanece oculto.

Gran parte de la filosofía occidental ha girado alrededor de que la verdad no consiste en desvelar algo que estaba oculto

Hay momentos en los que comprendemos algo de nosotros mismos que estaba presente desde hacía tiempo, aunque no lo habíamos reconocido. No se trata tanto de descubrir una verdad nueva como de percibir con nitidez una que ya estaba ahí. Como cuando una persona se da cuenta de que está enamorada, de que desea cambiar de vida o de que ha estado engañándose sobre algo importante. La realidad no ha cambiado; lo que ha cambiado es la mirada.

Desde Platón hasta Heidegger, gran parte de la filosofía occidental ha girado alrededor de que la verdad no consiste en fabricar algo nuevo sino, más bien, en desvelar algo que estaba oculto. La palabra griega aletheia representa bien esa idea. La verdad sería entonces el momento en que algo sale de las sombras y se muestra tal como es. Por eso la imagen del rayo verde resulta tan poderosa. No ilumina el mundo entero. No dura mucho. No transforma la realidad.

Lo único que hace el rayo verde es abrir una ventana brevísima en la que vemos algo que normalmente se nos escapa. Y quizá por eso funciona tan bien como metáfora de ciertos momentos decisivos de la vida: esos instantes raros en los que, por unos segundos, comprendemos quiénes somos, qué sentimos o qué debemos hacer. No porque aparezca una información nueva, sino porque desaparece la niebla que nos impedía verlo.

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