Reaccionarios

Publicado: 14 ago 2025 - 02:50
Carta al director
Carta al director

Verano: tiempo de calor, tiempo de lectura… y también de reflexión. A poco más de una década de cumplirse el centenario del inicio de la Guerra Civil española, resulta inquietante comprobar cómo ciertos discursos y tensiones que parecían superados vuelven a emerger con fuerza. Al leer distintos ensayos y novelas recientes sobre aquel periodo, se observa un lenguaje similar al de aquellas luctuosas fechas: extremos ideológicos enfrentados, demonización del adversario y una desconfianza profunda hacia las instituciones.

Según la RAE, un reaccionario es quien se opone a cualquier innovación o cambio, especialmente en política o sociedad, defendiendo valores tradicionales. Este perfil, lejos de pertenecer solo al pasado, se refleja hoy en discursos tanto de la vida pública como en redes sociales, donde términos como fascismo y comunismo son utilizados con ligereza, sin matices, y muchas veces con fines puramente emocionales o propagandísticos.

A esto se suma el preocupante bloqueo institucional en muchos países europeos, incluida España. La vivienda se ha vuelto inaccesible para buena parte de la población joven, la sanidad pública está tensionada, y el sistema educativo lucha por adaptarse a un mundo que cambia más rápido que sus estructuras. Parece que, en lugar de avanzar, retrocedemos.

Durante décadas creímos vivir un periodo de progreso lineal, de ampliación de derechos, de crecimiento económico y movilidad social. Fue, quizá, un espejismo sostenido por un contexto internacional favorable. Hoy, con las desigualdades en aumento, el ascensor social detenido y la frustración creciendo, muchos se preguntan: ¿por qué se ha frenado el progreso?, ¿por qué las soluciones parecen cada vez más lejanas?

Es fácil culpar al gobierno de turno. Lo difícil es asumir que el problema va más allá de siglas y colores: está en la forma en que hacemos política, en la falta de voluntad real para cooperar, en el cortoplacismo de los partidos y en el desinterés de buena parte de la ciudadanía.

Los cambios de color en los ejecutivos, tanto nacionales como autonómicos, poco significan si no van acompañados de una transformación profunda en la forma de entender el poder y la responsabilidad pública. Mientras sigamos atrapados en los lenguajes del pasado, seguiremos reproduciendo sus errores.

La verdadera innovación no está en repetir consignas ni en refugiarse en nostalgias, sino en recuperar el valor de la colaboración, la escucha y la cooperación. Solo así podremos construir un futuro que no sea, otra vez, una repetición del pasado.

Pedro Marín Usón

(Zaragoza)

Contenido patrocinado

stats