El rearme moral

Alegato por la convivencia y la ética. España no se puede malograr en el ambiente irrespirable de la polarización.

Publicado: 16 mar 2025 - 01:45
Pedro Sánchez, en la rueda de prensa tras las reuniones en Moncloa.
Pedro Sánchez, en la rueda de prensa tras las reuniones en Moncloa. | EP

El sanchismo tiene muchas asignaturas pendientes, incluido el aumento del gasto militar que ahora pretende despachar sorteando al Congreso mediante unos minutillos de reunión con los portavoces de todos los grupos parlamentarios menos Vox. Pero la verdadera asignatura pendiente de España es un rearme moral en estos tiempos de indecoro y falta de ética. El rearme moral no cuesta dinero como el rearme militar que propone Úrsula von der Leyen para la vieja Europa, abandonada a su suerte por el trumpismo populista. Pero a Sánchez se le hace tan cuesta arriba el rearme moral como llegar al 3 por ciento del PIB en gasto militar, que es lo que requiere semejante reto ahora que el nuevo orden mundial impuesto por Trump y Putin nos deja a los tradicionales aliados europeos con el culo al aire. ¿Y por qué entre los planes de Sánchez no está un necesario rearme moral que debiera incluir, como prometió tras los casos Begoña y Ábalos, una inevitable regeneración democrática? Pues porque Sánchez carece de aquellos principios y valores de la Transición que trajeron la democracia tras la dictadura franquista. Unos principios y valores que ha enterrado en las trincheras de la desmemoria y ha ido sepultando en las cunetas guerracivilistas del frentismo y la polarización como método divisivo partidista para obtener rédito político.

Sánchez no ejerce desde el código ético convencional y predica el borrado de conciencia con tal de lograr sus objetivos políticos. Capaz de darle al partido ganador de las últimas elecciones generales el mismo trato que a los herederos políticos de ETA y los golpistas del procés, Sánchez ha emprendido un camino de no retorno acorralado por los casos de corrupción y las inmorales cesiones al chantaje de sus socios, cada uno de su padre y de su madre. De los comunistas a los separatistas, de los proetarras a los republicanos antimonárquicos, Sánchez desprecia la alternancia democrática y, por tanto, todo lo que representa el PP para el sistema, con mayoría absoluta en el Senado y mayoría amplia en el Congreso. Pedro Sánchez nunca dejará que la verdad le estropee un titular susceptible de propaganda, de forma que ha dejado incluso fuera de su ronda de contactos a Vox, la tercera fuerza política del país, en una clara discriminación democrática por mucho que Abascal se sitúe a la derecha extrema de Trump. Y, ¿por qué? Pues porque ahora Sánchez está en su cruzada contra lo que llama multinacional de la extrema derecha en el mundo y en España, saco en el que mete, según le convenga, a Vox y al PP juntos y revueltos con Trump, Meloni o Milei mientras premia a la extrema izquierda y da aire a la derecha supremacista vasca y catalana cuyo verdadero hecho diferencial es el privilegio sobre el resto de España. Estamos ante un ataque a la soberanía nacional y a la seguridad, un ataque al bienestar de los españoles, cediendo el control de fronteras, la gestión de la inmigración, la recaudación de Hacienda y la quita catalana que extiende a todos los españoles mediante una encubierta fiscalidad impositiva.

Nunca podrá escapar al control parlamentario, al de la Justicia, al control mediático y al control social

Históricamente, el rearme moral nació como un movimiento mundial semi religioso y anticomunista a caballo entre los siglos XIX y XX con la finalidad de impregnar a la juventud una fuerza combativa al servicio del bien. Aplicado al presente, el rearme moral se despoja de esos hábitos religiosos anticomunistas pues requiere únicamente de la voluntad política de dotar a los pueblos de un mínimo código ético con el que fomentar la convivencia, el bienestar y la igualdad entre personas y territorios, algo que en España es evidente que se incumple sistemáticamente. El rearme moral ya no es una cruzada contra el fascismo de izquierdas o de derechas, en su origen contra el comunismo, sino que simplemente aspira al respeto de las reglas del juego democrático y a dar respuesta a los problemas sociales de la ciudadanía con equidad y sin sectarismo discriminatorio.

Por mucho que Sánchez se niegue a rendir cuentas en el Congreso y el Senado, nunca podrá escapar al control parlamentario, al control de la Justicia, al control mediático y al control social que representan las urnas, que debe abrir cuanto antes. Aparentar con una ronda de reuniones en la Moncloa una inexistente disposición al diálogo con la verdadera oposición es otro truco barato del prestidigitador Sánchez al servicio de sus propios intereses. Aunque el sanchismo pueda darle a ese paripé un barniz de normalidad tras un año de insultos sin reunirse con Feijóo, lo cierto es que España padece un déficit democrático que se ha de corregir. Esa es la razón fundamental por la que este país requiere un rearme moral y una regeneración con la que encarar este nuevo tiempo de cambio global. Asistimos a una carrera armamentística tras la fiebre del desarme pacifista que trajeron la Perestroika y la caída del muro. Ahora la UE busca un escudo nuclear y un rearme militar sin afrontar en paralelo el obligado rearme moral con el que se construyen los futuros de los pueblos. Pensar que eso es posible con el sanchismo es ignorar su principal objetivo: perpetuarse en el poder a toda costa sin pararse ante los principios morales y éticos del juego democrático.

Escena de sofá

Yolanda Díaz
Yolanda Díaz | La Región

Yolanda Díaz también se reunió con Pedro Sánchez en la Moncloa como si fuera de la oposición. Oposición al rearme militar que trae de cabeza a Sánchez cuando en realidad forma parte del Gobierno. Sorprendió un poco esa escena de sofá consistente en aparentar un diálogo y un peso gubernamental que esas siglas virtuales llamadas Sumar y la vicepresidenta no tienen. Porque en realidad son Podemos e Izquierda Unida, junto a otros socios del sanchismo, los que se oponen frontalmente a aumentar el gasto militar porque viven anclados en el pacifismo de salón trasnochado contrario a los tiempos presentes en los que la seguridad y la Defensa representan la aspiración de la paz. Yolanda Díaz ha caído en desgracia, pues la operación destinada a destruir Podemos para quedarse con las ganancias dentro del Gobierno se demuestra fracasada. Sufre la contestación interna, falta de liderazgo y el abandono de los votantes según todas las encuestas. Y por mucho que el CIS se esfuerce en sostener todas las ramas del sanchismo, la realidad demoscópica presagia un batacazo cuando toque votar.

Los extremos se tocan

Santiago Abascal
Santiago Abascal | La Región

A Santiago Abascal le están penalizando sus últimos movimientos de política extrema que benefician al PP. Vox cae en las encuestas después de la alianza de Abascal con las políticas de Trump, sobre todo en lo relativo a la criminalización de Ucrania a manos del invasor y agresor Putin. Su fidelidad y subida de voto ininterrumpida durante 4 meses se ha frenado y le resta al menos 2 escaños. Al mismo tiempo, Podemos crece a costa de Sumar y viceYolanda. Pero mientras tanto, a Vox le ha salido otro lunar nada benigno porque la Fiscalía Anticorrupción le ha abierto una investigación por presunta financiación ilegal. Lo hace a instancias de una denuncia del PSOE, que duda de la legalidad de recibir fondos de una entidad bancaria extranjera participada por el Gobierno húngaro. También se investiga si se financió ilegalmente mediante “huchas” de recaudación en las mesas informativas que pone en la calle. Vox mantiene que sus “cuentas son claras y transparentes, y que no hay “nada que ocultar”, al contrario que un PSOE “podrido”, situando a Sánchez como “el número 1 de la trama”. A veces, los extremos se tocan.

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