Un reparto equilibrado

RECORTES

Publicado: 19 mar 2026 - 05:10
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Siempre he dudado cuando alguien me pregunta si tenemos un país a la medida de dos partidos o si, como ahora, hay en liza muchos más. Repasando la historia del país, da la impresión de que desde los tiempos inmediatamente posteriores a la Revolución Francesa que suele tomarse como punto de partida de un tiempo nuevo, hemos convivido más con el bipartidismo que con un reparto parlamentario que hace sitio a muchas tendencias. Desde el fallecimiento de Fernando VII, que ofreció la inapreciable posibilidad de otorgar presencia y trascendencia a lo resuelto en las cámaras, derecha e izquierda, conservadores o progresistas, avanzados o moderados como se quisiera llamarlos, han conducido con razonables resultados la política nacional, una tendencia solo interrumpida por la dictadura de Franco.

La percepción en un momento delicado de la política nacional e internacional es que vivimos en un ámbito que tiene menos de pluralismo sensato que de caos

El Parlamento de hoy es multiplural y acoge a un buen puñado de formaciones a las que no llegan para contarlos los dedos de las dos manos. La percepción en un momento delicado de la política nacional e internacional es que vivimos en un ámbito que tiene menos de pluralismo sensato que de caos, Y lo más característico de esta radiografía es que los partidos a la izquierda y la derecha de la izquierda y la derecha están metidos en un buen saco de problemas. Los que afectan a la izquierda apuntan a un escenario cada vez más irreconciliable a cuyo peculiar desbarajuste contribuyen naturalmente los cada vez peores resultados. Los de Castilla León han sido desastrosos y unas urnas que ya no te desean se convierten en la peor pesadilla y en la más dolorosa amenaza si además flaquean las razones que incitaron a la creación de partido de nuevo cuño, muy frágiles en realidad, cogidos con alfileres, ideológicamente en precario e igualmente en precario desde el punto de vista estructural. En la banda derecha las cosas no son mejores, pero se trata de un nicho en el que no se discute y el jefe, si es necesario, se los carga a todos.

Servidor, que es muy de chaparse la historia, se queda con la división tradicional que podemos conocer como liberales y moderados. Nos ha ido bien casi siempre, sus líderes se han entendido y han sido generosos, los ciudadanos han aceptado bien sus trifulcas nunca dramáticas, y la sangre no ha llegado al río. No está tan mal.

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