Jacinto Seara
El mundo que nos quieren imponer
RECORTES
Ningún ciudadano de a pie contrae la obligación de llevarnos y traernos sanos y salvos de un lugar a otro y es evidente que esa responsabilidad corresponde a quien está al frente de las tareas de mandar. Es el Gobierno el que asume la diligencia de mantener en estado óptimo la infraestructura que nos permite trasladarnos con bien porque esa es una de las primeras necesidades que se asumen cuando se acepta el mando. Esta semana, con el aspecto tierno y adorable que tiene la mayor parte de los jóvenes de su edad, uno de ellos nos ha recordado con humildad y modestia la dimensión de un escenario dantesco como el que él mismo contribuyó a paliar entregándose desde el primer momento de la tragedia a ayudar al máximo a todas las víctimas del atroz suceso. Se llama Julio Rodríguez y participó hace un par de días en el funeral religioso que la villa de Aldamuz ha ofrecido en recuerdo de las 42 víctimas del accidente ferroviario. Sus palabras, serenas, afligidas, prudentes y esperanzadas cumplieron varios objetivos. El más profundo es seguramente el que implica creer con más intensidad para los creyentes y obligar a una profunda reflexión interior a los que no creen pero saben de la bondad de muchos seres humanos. Julio Rodríguez ya es para el país “el ángel del Aldamuz”, y representa la bondad y el compromiso de una generación de chicas y chicos ejemplares y solidarios que inspiran para el futuro la certeza de que, con ellos, el mundo está en buenas manos aunque tiranos como Trump, como Putin como el recluso Maduro y tantos más se empeñen en anular sus intenciones.
El Gobierno se ha empeñado en apelar a las contramedidas y sacarse de la manga un acto laico con el que espera amansar las aguas
El Gobierno se ha empeñado en apelar a las contramedidas y sacarse de la manga un acto laico con el que espera amansar las aguas. Es su decisión y su estrategia y allá cada cual con sus decisiones.
Pero lo que no debe olvidarse ni dejarse a un lado es la necesidad de recordar a quienes ostentan las más altas responsabilidades y mandan, que el mando implica también renuncia cuando se falla. La responsabilidad de los Gobiernos es, por ejemplo, traernos y llevarnos con seguridad plena. Y si no se cumple hay que dimitir. Conviene recordar que Beatriz Corredor sigue en su cargo tras el apagón. De eso hace casi un año y jamás se ha explicado.
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