Que nos dejen vivir

CARTAS AL DIRECTOR

Publicado: 27 ene 2026 - 02:40
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

“Que nos dejen” vivir no es una consigna política ni una amenaza velada. Es una frase cansada, dicha con la voz rota de quienes han aprendido que existir no garantiza nada. No pedimos privilegios ni indulgencia histórica; pedimos lo mínimo que debería ser innegociable… no ser sacrificables.

Los gobiernos del mundo hablan de estabilidad mientras millones aprenden a dormir con un ojo abierto. Hablan de crecimiento mientras hay cuerpos que se encogen para ocupar menos espacio, para no molestar, para no ser vistos. Administran el dolor como si fuera un recurso más, algo que puede repartirse sin consecuencias, como si la vida humana tuviera margen de pérdida aceptable.

Que nos dejen vivir significa que dejen de decidir quién merece llegar a mañana. Que dejen de convertir la miseria en paisaje y la muerte en estadística. Detrás de cada número hay alguien que creyó, aunque fuera por un momento, que su vida importaba tanto como cualquier otra.

Sin nosotros no existirían. No habría países sin gente, no habría poder sin manos que lo sostengan, no habría historia sin cuerpos que la carguen. Y, aún así, se nos trata como si fuéramos prescindibles, como si el error hubiera sido nacer del lado equivocado del mundo.

Nos enseñaron a agradecer que con poco basta, a llamar “resiliencia” al desgaste, a aceptar que vivir cansados es normal. Nos dijeron que esperar es madurar, que aguantar es virtud, que el sufrimiento colectivo es inevitable. Lo que no dijeron es que esa pedagogía del dolor solo sirve para que nada cambie.

Que nos dejen vivir implica dejar de gobernar desde la distancia, dejar de usar palabras limpias para justificar consecuencias sucias. Implica recordar que cada ley atraviesa un cuerpo, cada recorte una mesa vacía, cada guerra una infancia interrumpida.

No pedimos héroes ni salvadores, pedimos humanidad. Pedimos que la vida no sea una carrera de obstáculos diseñada para que muchos caigan. Pedimos que existir no sea un acto de resistencia permanente.

Porque cuando vivir se vuelve un favor concedido, el mundo ya está roto. Y cuando quienes lo sostienen dejan de creer que merecen vivir, lo que queda no es orden ni progreso…es un silencio largo, funcional, cómodo para el poder… y devastador para todo lo demás.

Que nos dejen vivir… Antes de que no quede nadie que sepa explicar por qué eso era importante…

José Manuel Varela Mosquera(Ourense)

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