¿También el rey, ministro?

MORRIÑA.COM

Publicado: 19 ago 2026 - 00:10
La Región

Suele pasar que cuanto más reaccionario es el político, menos tolerante se vuelve, y más mandón y faltón se tornan sus actos y sus manifestaciones verbales, televisadas, radiadas o difundidas en ese territorio de libre libertinaje conocido como redes sociales. Pasa con el alcalde de turno, ya se me entiende, sea de ciudad o de pueblo, y pasa con el diputado o senador de refriega y con el político maleducado. Al ministro tuitero le llamaron desde la oposición “ministro macarra” por sus malas formas destempladas y su habitual facilidad para insultar y no reconocer jamás sus errores, que son muchos y muy reprobados. Pero Oscar Puente ha traspasado los límites de lo admisible criticando al rey por hacerse una foto con un periodista que no es de su agrado porque no comulga con sus ideas ni se pliega a las consignas de la progresía radical. Un periodista de esos que la extrema izquierda suele calificar de “fascista” o “ultra” únicamente porque no se deja amedrentar por el mandamiento woke progre y dice lo que piensa sin atender a las consignas del argumentario sincronizado, siempre tan coincidente con el pensamiento reaccionario único.

El demócrata se caracteriza por comprender el significado de la convivencia y la división de los poderes del Estado

Pero lo del periodista es lo de menos porque no se trata de mirarnos el ombligo ni hacer corporativismo. Lo importante es que este ministro de tuit fácil y gatillo indiscriminado ha tirado contra el rey Felipe VI de una forma impropia de un gobernante que nos representa en el gobierno de España. Seguramente a Puente le molesta que el rey sea aclamado cuando sale a la calle, y no como su jefe Pedro Sánchez. Seguramente le repatea que diera la cara por el Estado en Paiporta y Adamuz mientras el guapo era abucheado. O le molesta que reciba al presidente de Ceuta previa prohibición gubernamental de viajar a la ciudad española tras la invasión migratoria masiva en una censurable y denunciable inacción y dejación de funciones de Pedro Mareta y toda su corte.

El demócrata se caracteriza por comprender el significado de la convivencia y la división de los poderes del Estado. Pero hay algunos que piensan que el Estado son ellos por el solo hecho de haber sido elegidos en las elecciones de turno sin atender a la tolerancia democrática debida y exigible en un sistema de monarquía parlamentaria como el nuestro. Quizás lo que falta en la política actual es un poco de comprensión y disposición para el diálogo y la convivencia igualitaria. Y sobra esta enorme voluntad de polarización, ese muro divisor de confrontación guerracivilista que tiende a señalar ya no solo a periodistas, jueces o rivales políticos, sino al propio rey, jefe del Estado de todos, y también del ministro tuitero. España necesita rápido una pasada por las urnas para volver a la cordura democrática de la alternancia, a la mesura y a la regeneración ya no solo de la corrupción, sino de políticos que no saben dónde está el límite de sus expresiones que a veces poco tienen que ver con la libertad de expresión pues más bien parecen brotes de totalitarismo autoritario impropio de una democracia occidental. ¿También el rey, ministro?

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