Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Todo es susceptible de empeorar y eso que ninguno de los análisis que se han publicado estos días sobre el segundo mandato de Donald Trump al frente de la presidencia de Estados Unidos da pistas acerca de que su desempeño vaya a ser positivo salvo para sus plutócratas y algunos intereses de su país.
Donal Trump, de momento, solo se ha dedicado a hacer enemigos, y sus amigos son de tan dudosa calaña como él mismo.
El enfrentamiento con China por dirigir la economía mundial no se sabe dónde puede llegar, que se lleve bien con Vladimir Putin no presagia nada bueno y la inquina que le tiene a la Unión Europea, y la poca gracia que lee hace ser el pagano de la OTAN, traerá problemas de todo orden. Ni en el orden personal Trump es merecedor de calificativos halagüeños. Los estadounidenses han elegido y las consecuencias la vamos a pagar todos. Solo queda rezar y que Dios nos coja confesados.
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