El ridículo CIS

EL ÁLAMO

Publicado: 15 oct 2026 - 05:40
Itxu Díaz
Itxu Díaz | La Región

Cuando estudiaba Sociología, el profesor de Técnicas de Investigación Social solía decir que, con respecto a la realización de estudios demoscópicos y encuestas, debes encender la luz de alarma en el momento en que tus resultados son completamente opuestos a todos los estudios anteriores o simultáneos. Es probable que hayas descubierto una mina de oro, pero es más probable que seas un merluzo y te hayas equivocado en algo importante.

Tal vez esta máxima de la sospecha hacia el resultado extravagante sea habitual en sociólogos y, con seguridad, en muchos científicos, pero hay una excepción española y se llama José Félix Tezanos; quien, por cosas de la vida, como he contado alguna vez, también fue profesor mío en Sociología General en la carrera. El CIS de Tezanos ofrece resultados tan abrumadoramente sospechosos, que ni siquiera son los que se le aparecen a Sánchez en sus sueños más optimistas.

Tezanos tiene más años que un bosque y su carrera está concluida. Ha vivido razonablemente bien, siempre a la sombra del PSOE, y si carece del aura doctoral que sí tenían otros sociólogos veteranos de prestigio, como mi añorado Amando de Miguel, es porque trabajó intensamente para someter toda su disciplina académica a los intereses, ideas y proyectos socialistas. Pero no socialistas de socialismo ideológico, no, socialistas de Ferraz, es decir, partidistas.

No es una excepción. En Estados Unidos hay un debate interesante en este momento sobre si la Sociología debe desaparecer como disciplina universitaria. Quienes se oponen a esto son sociólogos de cátedra con miedo a irse al paro, y quienes defienden que hay que acabar con ella razonan que, tras un comienzo más o menos alentador, la Sociología terminó siendo un instrumento de manipulación social, capitaneadas casi todas las cátedras por sujetos que oscilan entre la izquierda y la extrema izquierda, y que no tienen reparo alguno en retorcer el método científico una y otra vez si eso es bueno para sus intereses ideológicos. La sociología que nació para intentar conocer mejor a la sociedad y las relaciones entre individuos ha terminado convertida en un burdo instrumento para moldear la sociedad y las relaciones entre individuos.

Y todo este debate lo están teniendo los americanos sin conocer hasta dónde puede llegar Tezanos, que en el cosmos sanchista es el Cándido Conde-Pumpido de la opinión pública. Los anteriores barómetros electorales de Tezanos eran algo así como demoscopia erótica, pero el último, publicado esta semana, es demoscopia porno. El CIS, del Gobierno, da a Pedro Sánchez como vencedor, con una intención de voto del 34%, tres puntos más que en septiembre, y casi diez puntos por encima de lo que apuntan la mayoría de las encuestas no contaminadas.

Por lo demás, el último CIS hace caer al PP y da alas a Vox

Por lo demás, el último CIS hace caer al PP y da alas a Vox, y aunque algo así pueda ocurrir, no parece más que un divertido intento “tezanil” por alertar de posible sorpasso del partido de Santiago Abascal al de Alberto Núñez Feijoo, que es ya la única táctica sanchista, intentar asustar a no se sabe quién con la amenaza de un gobierno de coalición de derechas; porque Sánchez, con su inmenso ego, es incapaz de comprender que eso es precisamente lo que quiere la mayoría: un gobierno de derechas que mande a las tinieblas del olvido el legado de penuria, extorsión fiscal, pobreza, división y corrupción del gobierno socialcomunista que padecemos desde hace ya demasiado tiempo.

Con todo, estos intentos de Sánchez-Tezanos por emplear el Centro de Investigaciones Sociológicas como Ministerio de Propaganda dejan una resaca melancólica y desconcertante. Hay que ser de espíritu muy “boomer” y estar muy perdido en 2026 para pensar que el CIS tiene alguna credibilidad –sobre todo después de Tezanos- y, más aún, para pensar que una encuesta del Gobierno puede arrastrar a los votantes hacia alguna dirección determinada. El CIS es irrelevante si no es independiente. Tezanos es irrelevante siempre. Y Sánchez va a embrollarlo todo hasta el final, porque su buena estrella se ha terminado, y ahora simplemente le queda profundizar en el noble arte de hacer el ridículo.

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