Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Lo barato sale caro
RECORTES
Escribía Vizcaíno Casas en uno de sus múltiples y esperados libros de autor de moda en su momento, que era del Real Madrid como toda persona decente. No es que yo tenga mucho que ver con el oremus ideológico del escritor –un tío muy simpático al que conocí personalmente y con el que compartí una divertida sobremesa en Baiona- pero en eso concuerdo con él aunque esté feo decirlo. Yo no creo ser enteramente decente pero si soy altamente merengue. Pues bien, como toda persona decente aunque no sea del Madrid, también he visto el “Frankenstein” de Del Toro porque si uno no ha visto esta película y no ha escuchado el disco de Rosalía, ni puede considerarse decente ni tampoco está en el mundo. Es como si en mis tiempos jóvenes, algún insensato se atreviera a confesar que no sabía quiénes eran los Beatles y que no le sonaba de nada “West side story”.
Uno no acaba de reconciliarse con uno mismo cuando brota en el caos intelectual propio el debate sobre la forma y el fondo, uno de esos espinosos asuntos que suelen liberar las broncas más sonadas en los ámbitos de la opinión artística.
He cumplido por tanto ambas audiciones que te permiten integrarte en todas las tertulias de sobremesa, aproximarte a la visión y lectura de todos los medios de comunicación, tener criterio y sólida base para expresar con conocimiento de causa la opinión que te merecen ambos trabajos, y hacerlo en el fragor de la controversia y el corazón de ambas materias que a día de hoy mueven el universo social y cultural como en su día sospecho que lo movería una ópera del maestro Verdi o el nuevo libro de Jules Verne por decir algo. Y dicho esto, vamos a nadar a contracorriente y exponernos al rechazo frontal de los exégetas de la materia creativa al filo del primer cuarto del nuevo Milenio que nos está dejando para el arrastre.
Uno no acaba de reconciliarse con uno mismo cuando brota en el caos intelectual propio el debate sobre la forma y el fondo, uno de esos espinosos asuntos que suelen liberar las broncas más sonadas en los ámbitos de la opinión artística. Y aquí estamos. ¿Es el “Frankenstein” de Del Toro una obra de arte bella hasta la extenuación y los es igualmente el “Lux” de Rosalía” Pues sí. Ambos lo son sin paliativos ni controversias. ¿Les falta verdad y les sobra impostura y carencia de fidelidad a las fuentes? Pues también creo yo. Del Toro amansa y dulcifica su obra hasta el punto de que hace más vil al creador que a la criatura y Rosalía se ha pasado a la ópera. Y es ahí donde a mí, con ambos, me patina el embrague.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Lo barato sale caro
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
En busca e captura
Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
El Gobierno retrocede y trocea
Manuel Herminio Iglesias
DENDE SEIXO-ALBO
O mundo ten alzheimer?
Lo último
VÍAS DE NEGOCIO
El Campus de Ourense impulsa al alumnado a emprender
TERCERA FEDERACIÓN
Sidi, jugador del CD Barco: “Ahora somos un bloque”