Fernando Jáuregui
Ahora somos “país refugio”, mire usted por dónde
Se dedica a sus clases en la Facultad de Químicas, de vez en cuando acepta reunirse con algún periodista, sigue en contacto con los "históricos" del PSOE más amigos e intenta ver poco a los que no lo son tanto, no sea que Pedro Sánchez y su nuevo equipo sientan recelos o piensen que está en alguna maniobra extraña, que no lo está. Rubalcaba sigue estando muy presente aunque dijo en serio aquello de que dejaba la política activa. El problema es que la política no le ha dejado a él, y no hay conversación política de cierto tono en la que no salga el nombre del ex secretario general del PSOE. A Pedro Sánchez le deben sonar los oídos, pero además de sonarle lleva ya varias sesiones de control al gobierno en las que Rajoy le dice que Rubalcaba hacía mejor oposición, tenía ideas más claras y mayor sentido de Estado.
Este miércoles el presidente de Gobierno ha pronunciado una frase hiriente a Sánchez: "Usted tiene cierta confusión al exponer su criterio sobre cualquier cosa", aunque previamente el secretario general había dedicado frases aún más hirientes a Rajoy, al que llegó a comparar con los franquistas. Mal que le pese a Pedro Sánchez, que pierde peso entre la gente más relevante del partido aunque cuenta con el indudable apoyo de un amplio sector de la militancia - a la que cuida y con la que se mantiene muy en contacto- lo que ha dicho Rajoy estas semanas respecto a que Rubalcaba era un político más riguroso es algo que se ha asentado en un PSOE que había puesto las máximas expectativas en el secretario general del "cambio" y que sin embargo no oculta cierta decepción. Eso no significa que echen de menos a Rubalcaba, pero si siguen los comentarios de que Rubalcaba mostraba más solidez institucional, a lo mejor acaban pidiéndole que vuelva a la dirección del partido previa presentación en primarias. Que a lo mejor las gana tal como están en estos momentos algunos ánimos. O desánimos.
No se mueven piezas porque la única que podría hacerlo, Susana Díaz, es leal a sus compromisos y apoya a Sánchez aunque ya no sea contra viento y marea. La presidenta andaluza sabe que millones de ojos están puestos en ella, pero esperará a las elecciones autonómicas y andaluzas. Y después… no se sabe qué hará, pero se intuye.
Y tampoco se sabe si Rubalcaba escuchará los cantos de sirena si el PSOE sale vapuleado. Lo único seguro es que si en mayo las cosas van regular tirando a mal para Sánchez, Susana Díaz será acosada para que dé el paso. Y Rubalcaba también será acosado. Se admiten apuestas. Cosa distinta es que acepte volver a la arena política, pero tal como están las cosas… quien sabe.
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