Salas de espera

TRIBUNA

Publicado: 05 oct 2026 - 04:50
Miguel Abad Vila
Miguel Abad Vila | La Región

Existen espacios fascinantes en los centros sanitarios: las salas de espera. Sostiene Aloysius que el otro día una señora sentada miró el reloj por tercera vez y dijo, sin dirigirse a nadie en particular: antes no era así. La sanidad funciona cada día peor.

Nadie contestó. No hizo falta. A los pocos segundos, otro paciente explicó que a su hija le habían dado cita para el especialista dentro de cuatro meses. Un tercero recordó que a su cuñado, en la privada, le habían atendido en una semana.

En apenas cinco minutos se había establecido el diagnóstico, las causas y el tratamiento de la sanidad española, sin necesidad de consultar a ningún especialista y sin abrir un solo libro.

Esta historia coincide con la reciente lectura de “¿Bulos en sanidad? Verdades, medias verdades y patrañas sobre el Sistema Nacional de Salud español”, la obra dirigida por Félix Lobo, catedrático de Economía y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.

El libro recuerda que nuestro Sistema Nacional de Salud obtiene buenos resultados en muchos indicadores. Pero también acumula problemas que no conviene ocultar: listas de espera, desigualdades territoriales, dificultades para cubrir determinadas especialidades y una organización mejorable.

En este texto, doce especialistas ponen bajo la lupa algunas de las afirmaciones que repetimos hasta convertirlas en verdades.

Porque la sanidad tiene esa particularidad: todos poseemos nuestra experiencia. Y ésta es real, pero no implica la certeza de las conclusiones que extraemos de ella.

Existen esperas dilatadas, pero eso no significa que sistema esté colapsado. La ausencia de un especialista en un hospital no implica que no haya médicos suficientes en el país. Y si en una clínica privada nos atienden antes, esto no demuestra que la gestión privada sea más eficiente.

El libro recuerda que nuestro Sistema Nacional de Salud obtiene buenos resultados en muchos indicadores. Pero también acumula problemas que no conviene ocultar: listas de espera, desigualdades territoriales, dificultades para cubrir determinadas especialidades y una organización mejorable.

Tampoco basta con conocer cuántos médicos y enfermeras están disponibles. Además importa dónde están ubicados. Para los que vivimos en una ciudad, la distancia hasta el centro de salud puede ser un inconveniente. Pero para los habitantes de una aldea se convierte en una barrera.

Y no todo se arregla poniendo más dinero. Por supuesto, la financiación es siempre necesaria. Pero también la planificación, organización, evaluación y capacidad para saber qué funciona y qué no.

Ante una demora asistencial no sabemos qué fracción corresponde a un problema con el médico, el centro sanitario, la organización del sistema o una suma de circunstancias mucho más compleja.

Y quizá ahí radique la diferencia entre hablar de sanidad y entender la sanidad.

Lo primero cabe en una conversación de sala de espera.

Lo segundo requiere algo más difícil: datos, paciencia y la humildad de admitir que, a veces, la verdad no se parece en nada a lo que siempre nos han contado.

Contenido patrocinado

stats