Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
La inmoralidad de las pensiones
CLAVE GALICIA
En la vida ya sólo pido buenos vecinos y salud, y por ese orden. Un mal vecino puede ser más latoso y de peor cura”. El cineasta vigués está quemado desde que lo despiertan con reguetón, aunque no es de amanecer temprano. Por la noche tampoco le conceden silencio para atiborrarse de actualidad, documentales, libros de franceses y música en vinilo. “Es una locura, el otro día estuvimos a gritos por el patio de luces. Vivo en una telenovela a todo volumen”.
Pero no escribía para contar otro capítulo del docudrama que protagoniza por accidente, sino para sugerir un enfoque con crítica al oficio. Para contextualizar sus apreciaciones envió la noticia de elDiario.es que detallaba las denuncias contra Paco Salazar, exasesor de Moncloa: “Se subía la bragueta en tu cara, escenificaba felaciones y pedía vernos el escote”. A continuación añadió: “Y Gemma Nierga que estuvo esa mañana con Sánchez, ¿media hora de entrevista y no le pregunta por Paco Salazar? Es flipante el ‘periodismo’ amigo. ¿Cómo se puede tragar de esa manera? Las del ‘Yo sí te creo, hermana”.
En la vida ya sólo pido buenos vecinos y salud, y por ese orden. Un mal vecino puede ser más latoso y de peor cur
Otro medio amigo, sobre el papel, sí cree a las denunciantes en un asunto bandera para gran parte del electorado del PSOE. El partido intentó tapar hasta que lo destapó elDiario.es. El presidente no vio nada, otra vez, puede concluir el sanchista más incondicional. Al mercadeo sexual de Ábalos se suma la de abuso de poder para que el feminismo quede reducido a eslogan. La entrevista giró sobre Junts y Cataluña, el tiempo es limitado y estaban en TVE. El cineasta ilustrado no compró esa razón pero cuesta ver a Gemma Nierga enjabonando al presidente para que no se manche con cualquier asunto.
A estas alturas de la columna la conviviente llamó nada más salir por la puerta. “Ha muerto Armando, el del sexto, pone un papel en el espejo del ascensor”. Vecino del piso de arriba y de garaje, hace unos meses, en la segunda y última conversación en cinco décadas, confesó su sorpresa por haber pasado rato agradable. “Tenemos que hablar más”, dijo. Los vecinos del piso de la puerta de al lado no eran capaces de ponerle cara al finado. “Pues no nos damos cuenta”. Y viven debajo. Tampoco dan un ruido. Buenos vecinos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
La inmoralidad de las pensiones
José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
Escavacións arqueolóxicas nas orixes de Ourense: o solar Pompeo
Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
El patio andaluz
Itxu Díaz
CRÓNICAS DE INVIERNO
Las nuevas generaciones de la gente guapa y lo contrario
Lo último