Manuel Fernández Ordóñez
¿Qué haríamos sin energía?
Supuso que Dios como hombre sería un ingenuo, un perfecto novato. Con él emplearía la neurofisiología con la que manejaba a los seres humanos.
Tentador: -Míranos aquí. Los dos, mano a mano. Aquí estamos. De mi dicen que soy inteligente, de ti que también eres humano. Yo soy, además de sabio, viejo. Sé por dónde ando y puedo enseñarte cómo comportarte, con sentido, en este mundo tan complicado. Llevo aquí desde el tiempo de la manzana cuando la mujer comió aquel fruto verde y rojo y se la ofreció al hombre en la mano. Y así conoció la libertad, ese poder decidir, ese ser uno mismo, que parece tan complicado.
Jesús: -La libertad procede el espíritu. Nuestro interior se vuelve más ligero cuando, como yo hago, ayunamos. Se siente de esa manera una superación de la gravedad que nos apega a las cosas y podemos gobernar el hombre que somos, no desde el estómago, sino desde el corazón con el que amamos, con el que nos preocupamos de los más necesitados. Dejamos a un lado el yo que nos ensimisma y es cuando verdaderamente nos liberamos.
Jesús: -“No sólo de pan vive el hombre”. Es más valiosa la Palabra que sale de la boca de Dios.
Tentador: -Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Tú puedes hacerlo y dejar de pasar hambre. Eso no es ningún pecado. Comer de los bienes que has creado. Satisfacer esa hambre que te muerde por dentro porque no olvides que eres mortal, frágil, perecedero. Yo guardaré silencio y no diremos a nadie que hiciste lo que yo, y ya sabes quién soy, no te mando, te sugiero.
Jesús: -“No sólo de pan vive el hombre”. Es más valiosa la Palabra que sale de la boca de Dios.
Tentador: -¡Qué vista más maravillosa! Ponte aquí conmigo en el alero del templo. Mira aquellos allá abajo. ¿No sientes el vértigo? Esa realidad vertiginosa, sienten quienes se autoinfligen la muerte, pensando en que se liberarán y todo eso. Pero Tú puedes gozar de ello. Subidos a una montaña todo el mundo ha tenido este pensamiento. Está escrito que tus ángeles te acogerán tomándote en sus manos y te volverán a tu cielo.
Jesús: -Sabes mi debilidad después de cuarenta días de ayuno y sacrificio. Supones que mi largo ayuno me hará creer posible lo imposible, que la confusión entrará en mi mente. Que desearé lo fascinante, la oportunidad de demostrar mi divinidad encarnada y la capacidad para negarme, a la voluntad del Padre. Pero yo te digo: “No tentar al Señor tu Dios, es lo primero”.
Tentador: -Eres libre para hacer tu propio programa. No tienes por qué apocopar tu grandeza. Puedes aparecer ante el mundo como un ser superior. Nada ganas mostrándote dolorido, nada te agradecerán las siguientes generaciones, que incluso discutirán si has existido. Demuéstraselo ahora mismo. Eres Rey. Muéstrate como tal. Mira la belleza del mundo, las ciudades, la gloria y el esplendor. Golpea con tu cayado este suelo y demuéstrales lo que eres. Claro que para eso tendrás que reconocer que yo soy el auténtico señor del mundo pues tengo la potestad de conceder el oro y el señorío. Nadie triunfa si no me sirve. Hazlo ya. Todo te lo daré si de hinojos me adorares.
Jesús: -Apártate de aquí, porque también está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él sólo servirás.
(Voz en off) Se retiró el tentador hasta el tiempo determinado.
N.B. Un simple juego de luces, hará que esta propuesta dramática pueda ser puesta en escena.
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