Rafael Dávila Álvarez
Golpe de estado radiofónico
VÍA DE SERVICIO
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado a virar el rumbo de su respuesta a la crisis geopolítica y humanitaria desatada por Marruecos con la entrada masiva de decenas de miles de sus ciudadanos en Ceuta, que ha originado una crisis de convivencia en la ciudad. Aunque ha mantenido su argumento de que las autoridades marroquíes no han tenido participación en la invasión civil de la ciudad española, ha dejado la puerta abierta a cambiar la posición hacia el régimen alauí si algún servicio de inteligencia nacional o extranjero presenta pruebas sólidas de esa implicación, algo que a su juicio todavía no ha ocurrido, del mismo modo que se sigue sin conocer de quién partió la iniciativa de provocar la entrada masiva.
Más relevante, sin embargo, es la decisión de Pedro Sánchez de establecer “una cooperación diferente” con Marruecos después de lo ocurrido. Hasta ahora su discurso permanente es que Marruecos es un socio fiable, pero tras los sucesos de finales de julio, el Gobierno establecerá “garantías adicionales” para que no vuelvan a producirse dentro del marco de la imprescindible relación de buena vecindad. Sea por acción o por omisión, la responsabilidad de Marruecos en la invasión de Ceuta no puede despacharse con un aquí hemos sido todos los sorprendidos, porque algunos indicios existen de que los policías marroquíes pudieron colaborar en favorecer el colapso de la frontera española, y a pesar de que Sánchez ha minimizado la fuerza de los avisos recibidos sobre lo que podía suceder.
El viraje del rumbo de Sánchez tiene otros tres elementos: el primero, la convocatoria de la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich. Como parece que el Gobierno ha perdido un cierto sentido de la realidad, lo ha hecho de tapadillo, sin hacer público ese gesto de reprimenda, lo que le resta carácter simbólico, por las declaraciones de varios ministros marroquíes que cuestionan la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, que Sánchez defendió sin ningún género de dudas. El segundo elemento es la decisión de que el rey Felipe VI visite Ceuta en las próximas semanas. Aun a sabiendas de las consecuencias que puede tener en las relaciones bilaterales, porque Marruecos ya ha advertido que lo considerará una provocación. Si el Gobierno ha decidido dar ese paso es porque habrá previsto la reacción marroquí. Sánchez promoverá, además, que una misión de Frontex se establezca en Ceuta de forma permanente, otra forma de afianzar que la ciudad española es frontera exterior de la Unión Europea, y lo acompañará con un asiento permanente de Ceuta y Melilla en el Comité de las Regiones y propondrá que tengan las ventajas de los territorios de ultramar. Todos ellos mensajes de empatía hacia los ceutíes que aún no había tenido y de aviso a Marruecos.
Por muchos esfuerzos que ha realizado Sánchez por desvincular a Marruecos de la invasión, ningún grupo parlamentario ni de la oposición ni de sus socios ha comprado ese mensaje, y con mayor o menor dureza han responsabilizado de la crisis, al alimón, a Pedro Sánchez y a Mohamed VI, a este por provocarla y al primero por la tardanza en reaccionar. El líder de la oposición insistió en que el presidente del Gobierno sabía y ocultó lo que iba a suceder, y le avisó de que acabará ante la Justicia. Abascal le acusa de traidor. Salvo las apelaciones a que la crisis se resuelva acorde a los procedimientos legales demandada por muchos grupos, tanto el PP como Vox, lejos de arrimar el hombro para resolver la crisis con la colaboración patriótica por medio de las instituciones que gobiernan, solo están en las ventajas políticas que los errores del Gobierno les reportan.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
FIESTAS PATRONALES
El Portal reunirá música y tradición en Ribadavia
REGRESA LA CIRCULACIÓN
Vilamartín abrirá al tráfico el puente sobre el río Farelos
OBRAS NECESARIAS
Oímbra avanza en la mejora de vías y servicios municipales
PLAN FAMILIAR
O Mago Teto unirá en Allariz o rock galego coa maxia