Fernando Lusson
Vía de servicio
Sánchez se encastilla
Vía de servicio
Más allá de la crisis de Ceuta que va a condicionar el comienzo del nuevo periodo de sesiones de la legislatura, que podría ser el último, el curso político comienza con las mismas incertidumbres y con las mismas certezas con que el Gobierno, socios y oposición se fueron de vacaciones. Las primeras declaraciones públicas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vinieron a certificar esos extremos y en especial mantuvieron la principal incógnita que es preciso despejar, porque de ella dependerá el futuro de los próximos años, con la posibilidad de que se concrete la alternancia y el cambio de inquilino de La Moncloa.
Sánchez sigue decidido a llevar a término la legislatura que terminaría en el próximo verano, aunque ya da síntomas de estar dispuesto a un “adelanto técnico” de unos meses, lo que provoca nuevas incógnitas, si las generales se celebrarán antes de las municipales o si será al revés, para ver en qué culo dan los ciudadanos la primera patada, como ocurrió en 2023, si en el de alcaldes y dirigentes autonómicos o en el del propio Sánchez. La última reflexión del jefe del Ejecutivo es que el PSOE salió mejor parado en las generales que en las locales y que espera que se repita la jugada, lo que limita las posibilidades del adelanto, una vez que parece descartado el súper domingo electoral, que estaría pactado con el PNV, pero ya se sabe que la firmeza de las decisiones no se puede predicar de los líderes políticos. Su mensaje le sirvió para mandar un recado, sin nombrarlo, a su “querido compañero”, Emiliano García-Page, en quien personificó el rechazo que suscita lsu gestión y sus decisiones.
En favor del adelanto electoral, con el apellido que se le quiera poner, juega el compromiso de Sánchez de presentar el proyecto de Presupuestos Generales, un esfuerzo que conduce a la melancolía porque su destino es ser rechazados sin paliativos por sus socios periféricos, y que no será sino una muestra más de la improductividad legislativa que se avecina, circunscrita a la aprobación, si cabe de decretos-ley, con especial atención al de vivienda que aún no tiene garantizada su aprobación pese a constituir el principal problema para los ciudadanos, porque todas las iniciativas legislativas serán difícilmente aprobadas y acabarán decayendo cuando se dé por terminada legislatura y algunas dormirán el sueño de los justos y otras serán decididamente modificadas. A estas alturas, la concesión de la amnistía a Carles Puigdemont ha pasado a segundo plano dada la imposibilidad de alcanzar acuerdos con Junts.
En el frente judicial que afecta al propio presidente y a su partido, Pedro Sánchez no habló de lawfare pero no hizo falta, defendió a su mujer, Begoña Gómez, y a su hermano David, procesada y condenado por su relación familiar, reiteró la inocencia del expresidente Zapatero y sobre todo fue contundente al afirmar que su partido no se había financiado irregularmente. Como era previsible, en cuestiones de política general no se salió del guion de mostrar una oposición dependiente de la ultraderecha y tampoco olvidó sacar a colación el aticazo de Isabel Díaz Ayuso con el que el PP tampoco sabe qué hacer.
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