Es el sanchismo, estúpido

Publicado: 02 feb 2026 - 02:10
Es el sanchismo, estúpido
Es el sanchismo, estúpido | José Paz

“La economía, estúpido” fue frase habitual -aún se recurre a ella en muchos ámbitos- en la política estadounidense durante la campaña de B. Clinton contra G. Bush, y que lo catapultó a la presidencia de EE.UU. Más tarde se popularizó como “es la economía, estúpido” para utilizarla en diversos aspectos en los que se consideren necesarios. Aunque la frase se le atribuye a un estratega de la campaña de Clinton, el mérito es de ambos, en la medida que si uno la acuñó el otro supo ponerla en escena; el resultado fue evidente y, además, trascendió en el tiempo. Así, hoy, ante las diversas y variadas fechorías del gobierno Frankenstein, le oí decir al reaparecido Neme: “Es el sanchismo, dejaros de milongas y estupideces”, que yo la resumo, parodiando a la americana, en el “es el sanchismo, estúpido”.

En un Foro La Región, de hace unas semanas, sobre el “Estoicismo”, el ponente David Hernández pronunciaba lo siguiente: “Vivimos tiempos de ruido, de furia…; siendo el verdadero estoicismo un entrenamiento activo, un deporte de élite, al carácter que nos enseña a gestionar las pasiones para que no nos esclavicen”. Popularmente solemos declarar, como nos aconsejaron en el Foro La Región y, hoy, nos viene como “anillo al dedo”, practicar el estoicismo; ser lo más estoicos posibles. De hecho acostumbro a recitar, desde tiempos pretéritos, el “estoicismo valeroso para tiempos de penuria”, como consejo. Y aunque es difícil valorar con los conocimientos de hoy si los tiempos pasados han sido mejores, lo que es evidente es que nos encontramos inmersos en momentos de ruido, furia, polarización y del “tú más” como nunca se hizo, que requiere buena dosis de entrenamiento estoico.

Estando el gobierno en una situación de extrema debilidad se hace difícil entender, que en un tema tan importante, sensible y de tanta trascendencia, como es la revalorización de las pensiones, no se lleve al Congreso como un decreto propio, exclusivo, y sí se mezcle con otras menudencias

¡Sí!, actualmente, estamos rodeados de gente pilla, farsante, trileros, extorsionistas… y toda esta estulticia es por querer acaparar gloria política, dejando al rival en evidencia. ¡Todo vale! ¿La última? Escojo un titular de prensa: “Sánchez no logra subir pensiones al meterlas en un decreto ómnibus”. Estando el gobierno en una situación de extrema debilidad se hace difícil entender, que en un tema tan importante, sensible y de tanta trascendencia, como es la revalorización de las pensiones, no se lleve al Congreso como un decreto propio, exclusivo, y sí se mezcle con otras menudencias, por la supervivencia política, trufando lo que importa y es de interés general. La revalorización se merece por sí misma y por sí sola un decreto. Pero “es el sanchismo, estúpido”. Y si esto no fuese suficiente viene a continuación más de demagogia trilera, y personalidad farsante, al tener Sánchez preparado, sabiendo que el decreto ómnibus no iba a colar y no saldría adelante, un vídeo grabado dos horas antes de la votación, en el que echaba pestes contra el PP por ¡no haber aprobado tal decreto inflado!

Desde luego “es el sanchismo, estúpido”, que al contrario de la doctrina escolástica, la cual utilizaba la lógica aristotélica para fundamentar dogmas, el sanchismo utiliza la pillería, extorsión y hace rehenes a quien haga falta, en esta ocasión a los pensionistas. Cuando una corriente de pensamiento dominó la teología y tendía a separar la fe y la razón, todo se vino al carajo; esto mismo sucedió después de Santo Tomás de Aquino. Sánchez esto no lo sabe y, si lo supiese, no lo entendió. Y, qué más le da. Lo suyo es hacer política de provecho, sin escrúpulos, cuando a los pensionistas hay que respetarlos y el respeto pasa porque sus intereses económicos se presenten y se traten, como únicos en un decreto. El sanchismo se repite y en la repetición estamos, al encontrarnos en un escenario similar al del año pasado. Rectificó entonces, pero volvió ahora. No aprende. “Es el sanchismo, estúpido”. ¿Acaso el sueldo de Sánchez, y la correspondiente revalorización anual, fue o va en un decreto ómnibus? Hace falta mucho estoicismo.

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