Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Desde este lunes “Cónclave”, la coproducción Reino Unido-Estados Unidos, ha visto reactivada la taquilla cinematográfica con la muerte del Papa Francisco. La curiosidad cabalga entre la realidad y la ficción de los espectadores de todo el mundo; mientras el thriller intriga planteando un escenario sin precedentes en la Iglesia Católica con un recién elegido Papa que ha nacido con órganos reproductivos femeninos, aunque siempre se ha identificado como hombre. Supone un desafío directo a las normas tradicionales y la exclusividad masculina en el liderazgo de la institución. Este tema no es nuevo en la ficción cinematográfica, ya que la leyenda de la Papisa Juana ha sido popularizada en varias películas y novelas a lo largo de la historia. Se relata las vivencias de una mujer que se disfraza de hombre para llegar a la silla de Pedro en películas como “La Papisa Juana” de 1972 y “La Papisa” y “La mujer Papa “ de 2009. Aunque lo que se ha llevado a la gran pantalla no ha sido comprobado por la historia oficial, sí ha venido generando un debate sobre la posibilidad de que una mujer ocupe el trono como obispo de Roma y Papa de los católicos.
Aunque Francisco no ha cambiado casi nada la estructura fundamental de la institución sí ha empujado con frases salidas de su boca como que no hay Iglesia sin la mujer. Manifestación que contradice la realidad misma.
En la realidad, la Iglesia Católica ha sido liderada por hombres, y la ordenación de mujeres como sacerdotes ha sido un tema de poco debate y mucha controversia. Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, ha dejado abierta la puerta a los laicos, incluidas las mujeres, para asumir funciones de gobierno y responsabilidad en la Iglesia. Aunque Francisco no ha cambiado casi nada la estructura fundamental de la institución sí ha empujado con frases salidas de su boca como que no hay Iglesia sin la mujer. Manifestación que contradice la realidad misma.
La película “Cónclave” plantea interrogantes de actualidad sobre el progreso y el cambio dentro de la Iglesia Católica. ¿Es posible que la institución se adapte a los tiempos modernos?, ¿o debe seguir siendo una institución de tradiciones? La película no ofrece respuestas definitivas, pero invita a reflexionar sobre el futuro de la Iglesia y su papel en la sociedad actual.
En este contexto, el pensamiento reformista de Francisco puede presentar posibilidades de que sigan abriéndose puertas y ventanas en el cónclave que se avecina, de los más universales en la historia del catolicismo. Se estima que el Colegio Cardenalicio ha sido conformado en un 80% por miembros que el mismo Papa ha escogido, y que ni se conocen, lo que sugiere que su legado tiene tintes de fumata blanca para la continuidad. Aunque los tiempos cambian y las necesidades de la Iglesia también, es probable que el elegido siga los pasos del primer Papa jesuita en cuanto a la apertura, la inclusión y la negación a la eutanasia y al aborto y a favor de la vida. A Francisco se le achaca su apoyo a la política del PSOE en el Valle de los Caídos y al uso de un lenguaje nuevo para lo que siempre ha sido justicia. La continuidad de su pensamiento dependerá de cómo se desarrollen los pactos en el futuro cónclave. La Iglesia Católica está de elecciones en un momento de reflexión mundial, y el liderazgo de Francisco ha marcado un punto de inflexión en la historia de la institución. La película puede ser un reflejo de esta realidad, y un recordatorio de que la Iglesia Católica sigue siendo una institución viva y en constante evolución, pero que hoy tiene en Europa la oportunidad de apostar fuerte y decididamente con la realidad que nos toca al mundo.
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