José Antonio Constenla
El heredero que no pregunta
La Seguridad Ciudadana se constituye, principalmente, con medios, planificación, formación y con presencia policial en la calle. Por eso, la noticia sobre la incorporación de nuevos efectivos a la Unidad de Prevención y Reacción de la Policía Nacional en Ourense es una de esas informaciones que merecen destacarse sin matices. No hablamos de un simple aumento de plantilla, sino de un refuerzo estructural que permitirá mejorar de forma directa la protección de vecinos, comercios y espacios públicos, reforzando además la presencia policial en las zonas más castigadas por la delincuencia y en aquellas donde existe una mayor percepción de inseguridad, tanto objetiva como subjetiva.
La previsible llegada, tras los trámites reglamentarios, de dieciocho agentes -quince Policías, dos Oficiales y un Subinspector- permitirá por fin completar una unidad que llevaba años funcionando por debajo de sus necesidades reales. Durante demasiado tiempo, la UPR de Ourense ha tenido que asumir funciones con recursos limitados, obligando a estirar al máximo a sus integrantes y reduciendo su capacidad operativa. Ahora se da respuesta a una reivindicación histórica que permitirá trabajar con la estructura y los efectivos adecuados.
Una mayor presencia de unidades especializadas genera un claro efecto disuasorio frente a la delincuencia, transmite sensación de seguridad y permite actuar con mayor rapidez ante conflictos o emergencias.
Conviene explicar con claridad qué es exactamente la UPR y por qué resulta tan importante para una ciudad como Ourense. Estas unidades están diseñadas para intervenir en aquellas situaciones que requieren una respuesta rápida, organizada y especializada. Su misión es la prevención de la delincuencia, el mantenimiento del orden público y la actuación inmediata ante cualquier circunstancia que ponga en riesgo la Seguridad Ciudadana.
Entre sus funciones principales se encuentran los dispositivos especiales de prevención ante repuntes delictivos, el establecimiento de controles policiales, la vigilancia de puntos conflictivos, la intervención en concentraciones y manifestaciones y la seguridad en grandes eventos deportivos, culturales o sociales. También prestan apoyo a otras unidades policiales en operativos complejos y actúan ante hechos imprevistos de especial gravedad. En definitiva, son el grupo preparado para dar una respuesta especializada en orden público cuando la situación lo exige.
Contar con una UPR completa significa, por tanto, mucho más que tener más patrullas en la calle. Supone disponer de equipos formados específicamente para actuar de manera coordinada, con mandos propios, con material adecuado y con una estructura operativa claramente definida. Estas unidades no trabajan de forma improvisada: se organizan en grupos y equipos preparados para desplegarse con rapidez y eficacia allí donde surja un problema.
Esto permitirá, por fin, completar el Grupo Operativo, algo fundamental, ya que el Subgrupo actual, a pesar del excelente trabajo y del constante sobresfuerzo de los diez agentes que lo conforman, no podía asumir por sí solo todas las funciones y servicios que exige esta unidad.
Para Ourense, este incremento de efectivos se traduce en más presencia policial en la calle, una mayor capacidad de prevención y reacción, más controles de seguridad y una respuesta más eficaz ante cualquier incidente. También implica que eventos con gran afluencia de público, celebraciones o situaciones de riesgo podrán atenderse con garantías, sin tener que recurrir constantemente a refuerzos externos.
Este refuerzo también tendrá un efecto muy positivo en el trabajo diario de los Grupos de Atención al Ciudadano, que son los primeros intervinientes ante cualquier aviso o incidente. Con una UPR plenamente operativa, estos agentes se verán mucho más respaldados cuando una intervención requiera un apoyo especializado, especialmente en actuaciones relacionadas con el ocio nocturno o con personas agresivas, alteradas o bajo los efectos del alcohol y las drogas. Contar con el apoyo inmediato de estas unidades no solo mejorará la eficacia de las intervenciones, sino que reforzará de manera directa la seguridad física de estos compañeros y, en definitiva, de toda la Comisaría.
Este incremento en la dotación de personal de la UPR no es solo una cuestión interna de la Policía. Tiene un impacto directo en la vida cotidiana de la ciudad. Una mayor presencia de unidades especializadas genera un claro efecto disuasorio frente a la delincuencia, transmite sensación de seguridad y permite actuar con mayor rapidez ante conflictos o emergencias. Es, en definitiva, una inversión en tranquilidad y en convivencia.
Este avance tampoco ha llegado por casualidad. Detrás hay más de una década de trabajo y de reclamaciones para que Ourense contara con una UPR plenamente operativa. Durante años se advirtió de que la plantilla era insuficiente y de que la ciudad necesitaba un refuerzo real. Ahora, con estas incorporaciones, la Comisaría alcanza su máximo histórico de efectivos y la unidad podrá desempeñar por fin todas las funciones para las que fue creada.
La Seguridad Ciudadana es un servicio público esencial, y como tal necesita medios humanos suficientes y bien organizados. Sin policías en la calle, cualquier estrategia queda en papel mojado. Por eso esta ampliación debe entenderse como una apuesta clara por mejorar la calidad de vida de los ourensanos y por ofrecer una respuesta real y efectiva ante los problemas de seguridad que se plantean cada día.
Queda camino por recorrer, pero este paso supone un cambio importante. Una UPR completa y reforzada es sinónimo de una ciudad mejor protegida, más preparada y más segura. Y en tiempos en los que la tranquilidad es uno de los bienes más valorados por la ciudadanía, iniciativas como esta demuestran que cuando existe voluntad, los problemas pueden empezar a resolverse.
Ourense gana con este refuerzo. Ganan los vecinos, los comerciantes y todos aquellos que quieren vivir y trabajar en una ciudad donde la Seguridad Ciudadana sea una realidad y no solo un deseo. La UPR se completa y, con ella, se refuerza un pilar fundamental del bienestar colectivo.
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