Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
El desastre del Exxon Valdez
Tengo un amigo, Lelo, que todas las mañanas abre el grupo de WhatsApp (Os da Barreira) y con todo el ánimo teclea : “Bos días compañeiros”. Saludo al que no todos responden. Da igual, Lelo persiste.
Esa constancia la comparo con el ánimo de Moncho López, técnico del COB, a la hora de recordarle a los suyos que “cada partido es una final”. No cabe relajación alguna y cuando le preguntaba por el partido ante Burgos, al que un viaje me impidió asistir, me reconocía que había sido “muy duro”, llegando a enfadarse para provocar la reacción a una mala primera parte. A decir de las crónicas “no fue una victoria de buen baloncesto” pero, y en eso coincidimos con el técnico, en este tipo de partidos “al final lo que queda es el resultado”. Por lo que el técnico cobista seguirá insistiendo en que “cuando la oportunidad llega, que te coja peleando”.
Cada partido es una final y cuando la oportunidad llega, que te coja peleando
Siendo Moncho López capaz de instalar una ambición y exigencia máxima, en el Pazo se sueña con un salto de calidad que se traduzca en un pasaporte de play off. Partiendo de que los extremos no se tocan, “sobrao” Coruña y sin que Rafa Sanz -técnico más ágil a la hora de señalar los que le sobran que “ganar” para la causa- logre reconducir a un hundido Melilla y con ventaja, capacidad demostrada de ese grupo de elegidos que configuran Obradoiro, Palencia, Estudiantes, Gipuzkoa, con capacidad económica, de ser preciso, para recomponerse. Con hasta con seis equipos, Alicante, Menorca, Fuenlabrada, Oviedo, Zamora y Cantabria, tendrá que pelear a brazo partido el conjunto ourensano en su disputa por las cuatro plazas que quedan para alcanzar ese objetivo de máximos, que Moncho López siempre se mostró convencido de conseguir.
Ante lo que se avecina, los valores identitarios deben de estar claros: el esfuerzo no se negocia. Siendo, como es el COB, un equipo que no se ha creado para el estatismo sino para la osadía, la insistencia y exigencia del técnico, seguirá siendo una constante cada día de trabajo. Como los saludos de mi amigo Lelo.
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