David Alvarado
Dato xa non mata relato
CRÓNICA PERSONAL
Vox va a incrementar sus escaños en el Parlamento andaluz, pero se ha pasado de frenada con tanto triunfalismo y tanto presumir de que iba a obligar al PP a doblegarse, y el crecimiento dista mucho de ser el esperado. Aquello de que se iba a producir el “sorpaso” el 17 de mayo y quedaría por encima del PSOE, se ha convertido en deseo fallido según todos los sondeos. Aunque los sondeos, ya se sabe, los carga el diablo.
Sin embargo, son creíbles las noticias de que pierde fuelle, porque algunos de sus dirigentes y candidatos no cesan de pegarse tiros en su propio pie. Parecen alumnos aventajados de María Jesús Montero, que tiene a los sanchistas en estado permanente de desesperación.
El daño mayor es consecuencia del empeño de Bambú -sede nacional- de imponer su criterio -candidatos, estrategia política, campaña electoral y asesores- a las direcciones regionales, y de un plumazo se han cargado a quienes tenían el partido bien consolidado en distintas provincias con líderes que habían hecho bien su trabajo, y sustituirlos por personas con amistad estrecha con miembros de la ejecutiva, y todo un abanico de familiares encantados de tener cargos con buen sueldo sin gran experiencia previa.
Se comprende que algunos de sus mejores se hayan ido del partido, y dirigentes regionales y figuras emblemáticas
Se han producido bajas de Vox que han explicado a medios de comunicación locales y provinciales que se sintieron mal tratados por superiores cuando expresaban sus dudas sobre determinadas decisiones. Los relevados han querido dar a conocer que sus ceses no tenían nada que ver por mala asunción de sus responsabilidades y han facilitado información que demuestra que se da prioridad a los asuntos personales e intereses de quienes mandan, que se toman la democracia interna a título de inventario.
A todo ello se suma una inquina de Vox hacia el PP muy superior a la que demuestra hacia el sanchismo. Inquina abiertamente hostil hacia Feijóo y, de cara al próximo domingo, hostil hacia Juanma Moreno. Tanto, que el portavoz nacional de Vox, Fuster, ha advertido que si a Juanma Moreno le falta un escaño o dos para la mayoría absoluta, Vox no se abstendrá para facilitarle el gobierno. No, si previamente Moreno no acepta las contrapartidas que busca Bambú.
Vox anuncia así que hace suyo lo peor de Pedro Sánchez, que para conseguir poder se ha asociado con partidos que están en las antípodas de los principios del PSOE. Del PSOE de verdad, no del sanchista. Pues Vox está decidido a hacer lo mismo: o Moreno traga con iniciativas de Vox que el PP considera inaceptables, o amenaza con situarse junto a la izquierda y ultraizquierda que pretenden bloquear la investidura de Moreno si, como puede ocurrir, gana por goleada pero no alcanza la mayoría absoluta. Que es lo que puede ocurrir.
Posición ejemplar la de Vox. Se comprende que algunos de sus mejores se hayan ido del partido, y dirigentes regionales y figuras emblemáticas. Las fugas en política casi nunca se deben a motivos ideológicos, sino a desencuentros, diferencias e intereses personales. Como es el caso.
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