Luís Celeiro
TÍA MANUELA
Nunha feira calquera
MORRIÑA.COM
Suena el despertador en casa de Zapatero. No teme un desalojo por los incendios. Su primer acto reflejo es encender la radio, pero en todas le sacuden entre fuego y fuego. La prensa ni hablar, porque se deprime al ver que Julito le ha delatado en grandes titulares. Sonsoles Espinosa ya no ejerce de soprano ni rinde tributo a Verdi: La Traviata la canta mejor el testaferro de su marido. Hoy Zapatero tiene terapia familiar con sus hijas, porque no se quita de la cabeza que ellas están imputadas por su culpa. Quizás después le llamen del entorno de Pedro Sánchez, ya que el presidente habla cada vez menos con él. Está ocupado con el mantra del cambio climático y un pacto de Estado que saca a relucir cada vez que hay incendios forestales. ZP se mira al espejo, pero su sonrisa es triste y lagrimosa, un reflejo antagonista del simpático Mr. Bean. Apenas se aguanta la mirada a sí mismo, síntoma de un proceso depresivo que preocupa al sanchismo por si también decide tirar de la manta. ZP intenta animarse: ¡Venga José Luis, que eres el faro moral del socialismo! Pero de repente advierte que ahora sólo es el faro vergonzoso de la corrupción, el joyero de la cloaca, el mediador de la dictadura venezolana, el conseguidor comisionista de rescates y otros favores. Presunto.
Zapatero ha decidido que hoy no sale a correr por los parajes de El Pardo. Se siente vigilado como cuando le cazaron con Julito antes del arresto de su amigo y pagador. Zapatero ya no usa su móvil, por si le graban. Nada de wasaps; si acaso algún SMS desde un celular prepago. Le quedan amigos, principalmente el ONE, hasta que este decida que tampoco le conoce de nada como a Ábalos, Cerdán, Leire, Koldo y demás tropa sanchista imputada. Antes le decía a Begoña que llamara a Sonsoles para animarla y pedirle el silencio de su marido. Pero ahora ni eso, que bastante tiene P.S. con los casos de su mujer, la condena de su hermano y el cambio climático. Zapatero se pasa los días hablando con su abogado y consigo mismo. Pero la estrategia de defensa ha saltado por los aires con la confesión de Julito. El hombre de la Zeta y la ceja ya no tiene quien le escriba ni quien le escuche, salvo el juez Calama, que le deja pasar las vacaciones en libertad, aunque cualquiera en su pellejo ya estaría en la cárcel. Eso es lo que aterra a Zapatero, lo que causa pánico en su familia y en la Moncloa. Colaborar con la Justicia no está en sus planes, porque eso implicaría la caída de Pedrito. Así que a seguir “p’alante”, hasta que los temores se consumen. ZP se pregunta cómo habrán sabido en los pseudomedios su frase: “Estoy muerto”.
En realidad, tanto ZP como PS son cadáveres políticos andantes que ignoran el propio alcance del cerco judicial y policial. Pensaban que eran impunes, pero va a ser que no. Y lo que queda por salir. ZP se viste y arregla. Lo mismo tiene visita de algún verdadero amigo que aún no le ha retirado la palabra. Después verá una película en Netflix, a lo mejor el documental de Miguel Ángel Blanco, ya que él mismo se ha creído que acabó con ETA en solitario, sin ayuda policial, judicial, política y social. ¡Qué pena, ZP, haber caído tan bajo!
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Luís Celeiro
TÍA MANUELA
Nunha feira calquera
Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
En sentido figurado
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Paisaje excepcional
Eduardo Medrano
Johann Sebastian Bach (1685-1750)
Lo último
La Región
Fuego: devastación y desazón
MEJORA DE LAS INFRAESTRUCTURAS
Viana mejora la accesibilidad y los servicios del cementerio
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este miércoles, 29 de julio