Nada tiene sentido

PUNTADA CON HILO

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

Las esperadas explicaciones de Zapatero en TVE sobre sus actividades de mediación o presunto tráfico de influencias fueron un sin sentido. No justificaron nada, no aclararon nada y lo llenaron todo de dudas. Nada de la procedencia y ocultación de las joyas en su caja fuerte. La única justificación de que “estaban allí sin más” muestra cierta desorientación sobre su situación procesal. Todo lo que dijo lo incrimina mucho más.

No tiene sentido que el Gobierno en pleno siga apoyando la inocencia del expresidente socialista, a no ser que reconocer su posible culpabilidad sea un problema mayor al Ejecutivo, que es donde habría ejercido Zapatero su tráfico de influencia para favorecer a determinadas empresas. Este Consejo de Ministros, aguantado por alfileres, no soporta más sospechosos en su entorno. Podrían ir todos a pique. Quieren aguantar como sea antes de que puedan incriminarlos a todos.

Quiere restaurar el “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”, que define al despotismo ilustrado, al franquismo y a otros ilustres europeos de antaño

Pero tampoco tiene sentido seguir gobernando sin respaldo de las urnas, sin apoyo de los socios de investidura y con el rechazo de la calle. Este jueves, Sánchez pudo comprobar, una vez más, que no cuenta con mayoría en el Congreso. Le han vuelto a rechazar la senda de déficit, marcando el camino que van a seguir los presupuestos generales del Estado cuando los presente. La mayoría de la Cámara no está con él. Y no tiene sentido gobernar de espaldas a los ciudadanos y al Parlamento. Quiere restaurar el “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”, que define al despotismo ilustrado, al franquismo y a otros ilustres europeos de antaño.

Gibraltar

No tiene sentido seguir sin dar cuenta a las Cortes Generales de los acuerdos con Gran Bretaña sobre las contrapartidas por eliminar la frontera de Gibraltar. Deben explicar si es una medida tomada dentro de una posible estrategia de ir integrando paulatinamente a esta colonia en España, sin que se den cuenta. O si, realmente, quien saldrá ganando serán los británicos, que podrán ampliar sin límites su territorio sobre el mar, o incluso sobre la península. A no ser que haya contrapartidas de tipo personal al jefe del Ejecutivo español.

No tiene sentido continuar sin rendir cuentas a las Cortes sobre la política exterior con Marruecos: cuáles son los condicionantes para nuestro país, qué nos obliga a rendir casi pleitesía al monarca, qué justifica la traición a los saharauis. Ya no tiene sentido continuar culpando a los jueces de hacer política por investigar las acciones posiblemente delictivas en el entorno del Gobierno. Ni lanzar a los ministros Óscar Puente, Óscar López o Diana Morant, o al portavoz del Congreso, Patxi López, a justificar la injustificable de José Luis Rodríguez Zapatero. Solo consiguen ponerse en ridículo y dar algún que otro consuelo al sector más fundamentalista del PSOE. Lo sensato sería hacer limpieza general en casa y no buscar culpables fuera. No tiene sentido que el Ejecutivo disponga del patrimonio del Estado para pagar apoyos políticos como el palacete que regaló al PNV en París. Todo sin explicación pública, sin dar cuentas en el Parlamento ni negociar con la oposición. O las instalaciones que regaló -cesión gratuita por 75 años- en Madrid a la Organización Mundial del Turismo en plena Castellana. Por decisión propia y con dudosas intenciones.

Nada tiene sentido en esta legislatura.

Rotos y descosidos | La candidata a la OIT

El presidente Sánchez quiere premiar el apoyo que le presta Yolanda Díaz, respaldando su candidatura para la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo. La OIT es una agencia de la ONU, dirigida actualmente por Gilbert F. Houngbo, quien aspira a la reelección y será un obstáculo difícil para las aspiraciones de la vicepresidenta.

Da la impresión de que esta candidatura es como aquel decreto de Vivienda que le prometió a Sumar cuando se plantaron y no querían entrar al Consejo de Ministros. Un decreto sin posibilidades de salir adelante, pero sirvió como caramelo. Ahora también parece una broma. A Yolanda Díaz, que no la quiere nadie en su organización, Sánchez quiere premiarla con la posibilidad de conseguir un cargo de los más remunerados económicamente.

La OIT es la única agencia de las Naciones Unidas con un modelo tripartito. Fundada en 1919, reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros para establecer normas laborales, formular políticas y promover el trabajo decente y la justicia social.

Pues bien, se da la paradoja de que Yolanda Díaz ha sido incapaz de lograr en España acuerdos con empresarios. Solo consiguió el respaldo de los sindicatos, que es como si los lograra consigo mismo, porque es sindicalista y ministra. Por eso, el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, ex promotor arrepentido de Yolanda a la vicepresidencia del Gobierno, dijo, con enfado indisimulado, al enterarse de la candidatura, que “Yolanda va a ser la afiliada de Comisiones Obreras mejor pagada de Europa”. Ahora ya lo es en España.

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