Jaime Noguerol
EL ÁNGULO INVERSO
Extraños oficios
Partiendo de los últimos datos publicados sobre el número de sacerdotes en el mundo, podemos hacer una afirmación indiscutible: el número de sacerdotes católicos no deja de crecer en África y Asia. De modo particular, África es el presente y futuro de la Iglesia católica. En cambio, las vocaciones sacerdotales en Europa, América y Oceanía disminuyen cada vez más. Ante las cifras estadísticas -siempre frías y con diversas interpretaciones posibles- no falta quien hace de profeta de un futuro cercano en el que, en países como España, sea difícil encontrar un sacerdote católico.
En cambio, la esperanza cristiana -siempre realista, pero dejando a Dios ser Dios- nos mueve a reconocer que caminamos hacia una Iglesia española más pequeña en número, pero muy viva y misionera. Si analizamos los datos del “éxito” de conciertos como los del grupo católico Hakuna, la participación y conversiones en retiros de jóvenes como Effetá, o simplemente si recordamos el encuentro de españoles el verano pasado en Lisboa con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, hay otra afirmación indiscutible: en España hay muchos jóvenes católicos, con profunda vida cristiana, con ansias misioneras y cansados de una sociedad tan polarizada y secularizada.
Por tanto, ¿es posible ser sacerdote en el siglo XXI?; ¿tiene la Iglesia que planificar un plan pastoral sin sacerdotes?; ¿hay futuro para los seminarios en España?; ¿quedan jóvenes entre nosotros que se planteen la vocación sacerdotal?
Todas estas preguntas tienen respuesta. Hoy, en pleno siglo XXI, hay jóvenes católicos, y hay entre ellos quienes se plantean la vocación sacerdotal. Son casi mil los seminaristas que hay hoy en España y ellos son la mejor prueba de un futuro lleno de esperanza. Aún así, siempre habrá que seguir trabajando en una pastoral vocacional que muestre la vida como vocación y proponga los diversos caminos de vida cristiana, pero sin dejar nunca de proponer con valentía el sacerdocio como un camino apasionante de entrega a Dios y a los hermanos. Por eso, el lema del Día del Seminario de este año 2024 es una súplica: “Padre, envíanos pastores”. Las vocaciones sacerdotales son fruto de la oración y del trabajo de todos.
En nuestra Diócesis de Ourense, gracias a Dios, contamos con tres seminarios: el Seminario Menor “A Inmaculada”, el Seminario Mayor “Divino Maestro” y el Seminario diocesano, internacional y misionero “Redemptoris Mater”. Son cerca de veinte los chicos que se están preparando al sacerdocio en estos centros y soñamos con que sean más. ¡Dios sigue llamando! ¡El sacerdocio es una vida apasionante y quien la viva con fidelidad será plenamente feliz!
Si algún joven tiene dudas y siente en su corazón la llamada de Dios, solo podemos decirle: ¡No tengas miedo! ¡Dios no se deja ganar en generosidad! ¡Sé valiente! ¡Reza y busca un buen sacerdote que te acompañe! ¡Ven a conocer el Seminario!
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