Sí, estamos frustrados

UN CAFÉ SOLO

Publicado: 02 feb 2026 - 06:10
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Frustrar es una palabra que procede del latín frustrāri. Según la Real Academia de la Lengua tiene varias acepciones: “privar a alguien de lo que esperaba” o “dejar sin efecto, malograr un intento”. De ahí deriva el adjetivo frustrado, que significa insatisfecho. Lo acompañan los sinónimos reprimido, desencantado o desengañado. La presidenta de la Comunidad de Madrid, en un intento inequívoco de insultar a quienes aún lloran la muerte de los suyos en las residencias de ancianos madrileñas durante la pandemia, llamándoles “plataforma de frustrados”, sin querer, ha hecho un ajustado retrato de cómo deben sentirse las familias de los 7291 fallecidos.

Están frustrados, no pueden sentirse de otra manera, porque les han privado de lo que esperaban: justicia para los suyos. Están insatisfechos, no es para menos, ante las no respuestas que han recibido. Desengañados de promesas que nunca se han materializado. Y están padeciendo los intentos, a través de menosprecios y mentiras, de reprimir su derecho a la verdad. En esta ocasión quien le escribe las palabras a Ayuso para humillar a las víctimas ha acertado sin saber. Son familiares frustrados ante los intentos de descrédito y ante la inacción de la justicia. Serán personas frustradas, pero mantienen intacta su dignidad y su humanidad. No pasa con todos.

Afortunadamente, este país tiene otros nombres propios que nos reconcilian con la mejor parte del ser humano. El Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), con Mariano Barbacid al frente, ha diseñado una terapia que consigue eliminar tumores de páncreas en ratones de manera completa y duradera, y sin efectos secundarios notables. Unos estudios que abren una vía para mejorar la supervivencia de los pacientes de uno de los cánceres más letales. Este primer avance, que no es fruto ni de la casualidad ni de un milagro, si no de horas de duro trabajo en condiciones muchas veces adversas, abre la puerta a un futuro de esperanza, a abrazos que no se perderán y a vidas que podrán seguir siendo vividas.

Puede que los científicos también sean un grupo de frustrados, al tener casi que suplicar una mayor inversión pública para llevar a cabo sus investigaciones. Y a lo mejor esta semana aún hayan sentido más esa sensación al ver cómo la Organización Mundial de la Salud ha retirado a España de los países libres de sarampión, después de casi diez años, y asistir al auge de peligrosas teorías anticientíficas. Debe ser decepcionante cuando dedicas tu vida a combatir enfermedades ver cómo las victorias logradas se diluyen.

Deberíamos hablar más de los Barbacid que tenemos y mucho menos de las provocaciones de la presidenta de una de las 17 comunidades autónomas que forman este Estado. Porque este país es más que Madrid, aunque parezca que el mundo empieza y acaba ahí.

Contenido patrocinado

stats