Fernando Ramos
El silencio de Ábalos y las acusaciones de su hijo contra Zapatero
La entrevista en Tele5 a Víctor Ábalos, hijo del exministro y ex secretario de organización del PSOE, mano derecha de Pedro Sánchez (al que, el presidente del Gobierno dice ahora que apenas conocía, fuera de su trato oficial) ha sido un comprensible intento de defender al ahora mismo encarcelado preventivo que le dio su apellido. Pero algo más, ha dejado claro que su padre tiene la clave y las pruebas de los apaños cometidos por algunos dirigentes de su partido y apunte directamente a la cabeza de Zapatero como eje de una serie de acciones bajo sospecha, desde el rescate de líneas aéreas a los enredos con Venezuela y el chavismo, sobre todo a partir de la relación del citado con Delcy Rodriguez. Y aparte lo preocupado que tiene que estar Sánchez si Ábalos abre la boca.
Salvo una periodista muy crítica, el conjunto de los periodistas convocados estuvo muy comedido y prudentes, como cuando el entrevistado se refirió a las relaciones de su padre con meretrices, la colocación de alguna de ellas en empresas públicas, con sueldo, pero sin tener que trabajar y otros lances parecidos. La llamada de Aldama enriqueció la sesión y demostró que Ábalos, Koldo y demás son el centro de un proceso de corrupción, comisiones y favores en el que faltan otros elementos y, desde luego, que desde la presidencia del Gobierno y la dirección del PSOE no se puede pretender haber ignorado lo que estuvo ocurriendo, teniendo en cuenta las relaciones de los personajes principales de la historia.
El Gobierno de Sánchez ignoraba la aplicación de las propias resoluciones de la Unión Europea, cuya aprobación comparte, pero no ejecuta, puesto que parecía que se ignoraba que Delcy no podía pisar el suelo del territorio de Schengen, cuando ésta, invitada por Zapatero, como tantas veces, volaba hacia España.
El hijo de Ábalos trató de desmontar las acusaciones contra su padre, pero a medida que iba desgranando su defensa se iban conociendo aspectos esenciales del funcionamiento interno del PSOE de Sánchez, hecho que se fue demostrando, rubicado con la conclusión de que, al ex secretario de organización, lo dejaron abandonado y a la intemperie. El entrevistado dejó claro que Sánchez y el partido tienen un problema y que su padre dispone de elementos para presionar, incluso, llegado el caso, para forzar en el futuro, si fuera necesario, como se ha hecho en otras ocasiones, forzar el indulto, tras la sentencia del proceso al que va a ser sometido. No obstante, el hijo no quiso entrar en el fondo penal del asunto, terreno peligroso para su pretensión.
Porque ni Ábalos, ni Koldo, ni Santos Cerdán fueron fenómenos extraordinarios, sino una parte de un modo de hacer las cosas impunemente. Y en ese sentido, más que defender a su padre, el hijo de Ábalos apuntó directamente a Zapatero como elemento decisivo al que colocó en el centro de la diana sin que, por lo visto, nadie se enterara de nada. Es más, al lado de las responsabilidades y beneficios que habría obtenido el ex presidente Zapatero, los actos de Ábalos serían “peccata minuta” con relación al conjunto de los hechos citados. Y a eso se añade que, como dijo, a su padre le tocó cumplir el encargo de Zapatero de atender como se merecía a su amiga Delcy.
El hijo de Ábalos dijo que Zapatero es una especie de padrino del Gobierno y del partido que dicta las decisiones estratégicas en ambos espacios, como lo evidencian el rescate de Plus Ultra, las relaciones con Venezuela o el episodio de Delcy Rodríguez. asuntos sin aclarar y demasiados nombres intocables. El Gobierno de Sánchez ignoraba la aplicación de las propias resoluciones de la Unión Europea, cuya aprobación comparte, pero no ejecuta, puesto que parecía que se ignoraba que Delcy no podía pisar el suelo del territorio de Schengen, cuando ésta, invitada por Zapatero, como tantas veces, volaba hacia España. Otro aspecto que quedó de modo descarnado en evidencia es que nunca se reveló el motivo por el que Abalos fue cesado como ministro, pero repuesto como diputado. Para su hijo, su padre es la cabeza de turco del conjunto y el escalón más débil. Hay que ver si el asunto se va olvidando porque otros episodios ocupan las planas de los informativos, pero ello no evitar, que Sánchez y su aparato tengan que estar preocupados si Ábalos habla. Claro que siempre podrán intentar pactar su silencio. Y de momento disponen de medios para comprarlo. De momento.
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