Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Los países de la Unión Europea son más de whisky escocés o irlandés que de bourbon americano, más dulzón, elaborado fundamentalmente con maíz y menos destilado. Pero es una divisa de la cultura alcohólica estadounidense. Lo mismo que los vaqueros Levi’s o las motos Harley Davidson. Ahí es donde quiere percutir la UE para compensar los aranceles impuestos por Donald Trump por las exportaciones europeas de aluminio y acero. Además, se pretende reemplazar las importaciones de soja de Louisiana por otras procedentes de, por ejemplo, Argentina.
Y dejar de comprar Teslas
Más que compensar unos aranceles por otros, pareciera que la Unión Europea pretende dejar de ser una sucursal de los Ángeles del Infierno que beben bourbon a morro a lomos de sus Harleys y vestidos con chupas Levi’s, y luego se dedican a sus correrías delincuenciales. A los europeos les queda dar un paso simbólico definitivo, brear a impuestos a las grandes cadenas de hamburgueserías y de pollo frito. Y dejar de comprar Teslas.
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