Verdad social y polarización

Publicado: 21 mar 2026 - 04:50
Opinión en La Región
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Cuando la polarización se extiende como método de relación entre los humanos, incluso en las democracias más consolidadas, la resolución de los conflictos deja de ser pacifica para reconvertirse en violenta. A nivel mundial, la polarización de EEUU e Israel con el resto de países corresponde al deseo norteamericano de controlar la energía y la tecnología, indispensables para dominar el mundo.

Los sentimientos y las pasiones son manipulados por falsas identidades y utilizados como descalificación del contrario, lo que destruye el entendimiento y clausura el debate en momentos críticos para la humanidad (la ONU, la UE e incluso la OTAN han muerto o están en la UCI). Los movimientos nacionalistas y de extrema derecha han adoptado la verdad identitaria como lema contra los movimientos migratorios, fortaleciendo así el sentido de pertenencia y cohesión indispensables para movilizar las masas, incluso en contra de su país. Algo que Abascal y Ayuso hacen habitualmente.

La polarización y la manipulación de la verdad están destruyendo el diálogo democrático y poniendo en riesgo la convivencia global, favoreciendo conflictos y el dominio de los más poderosos

La Ley deja de ser el código de convivencia inclusivo; lo que la profesora Martínez Bascuñán denomina “verdad social” llevó siglos consensuarlo, se trasgrede y se reconvierte en utopía de un reducido número de intelectuales recluidos en sus campus. Mientras los defensores de la posverdad, aprovechando la pérdida de confianza en los gobiernos, no dudan en renunciar al sistema para abrazar las fake news: “La incorporación de los derechos humanos, el comportamiento ético-moral, el respeto a la individualidad, la divulgación científica-técnica, el derecho a la diversidad cultural y las leyes internacionales que ordenaban las relaciones de soberanía entre países con intereses contrapuestos… todo ello desapareció de un plumazo con la guerra del sionismo-yanqui (EEUU–Israel) contra “el eje del mal” (el Irán de los ayatolás).

Las consecuencias son tan graves que suponen el principio del fin del mundo común, si no hay una respuesta contundente de la comunidad internacional. Un peligroso psicópata en alianza con un fanático sionista han iniciado una guerra ilegal y asimétrica. Desde ese instante, los más fuertes controlarán la vida de las minorías más débiles, que aterrorizadas y manipuladas por especialistas tecno-populistas adoptan vergonzosamente el pensamiento totalitario de los que poseen la fuerza y el poder. Los desamparados dejan de tener la protección de las instituciones y acaban como víctimas de la destrucción del Estado debilitado y desacreditado. Sorprendentemente, coinciden en ello una reconvertida acracia y las élites liberales-conservadoras anticientíficas.

He sentido vergüenza y pena viendo a Núñez Feijoo, líder de la oposición al Gobierno de España, descalificar en la UE a Pedro Sánchez por su compromiso por la paz, acusándolo de beneficiar a los tradicionales enemigos de Occidente, perjudicando con ello la unidad europea. Alberto Núñez debe de desconocer que los intereses de España son prioritarios en la relación con otros Estados. La Patria es algo más que un símbolo, es la dignidad colectiva de un pueblo en defensa de sus ciudadanos.

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