Ángel Mario Carreño
REFLEXIONES DE UN NONAGENARIO
La inteligencia artificial
REFLEXIONES DE UN NONAGENARIO
La imprenta en el siglo XV y el avión, la televisión y la energía nuclear en el XX, han sido algunos de los inventos más importantes que preceden a la inteligencia artificial del siglo XXI.
Su finalidad es que las máquinas realicen actividades similares a la inteligencia humana y en 1956 nace su nombre y su investigación en el Campus Dartmouth College, que dura varios años, invirtiendo millones de dólares con el resultado del primer robot inteligente, que desarrolla en 1966 el Artificial Intelligence Center de la Stanford University (¡hasta 2018 ha tenido 81 premios Nobel!).
En 1974, EEUU y Gran Bretaña dejan de financiar la IA y, a pesar de que en 1975 se crea Microsoft y en 1976 Apple, entra en la llamada “AI Winter”, hasta la década de los 80, en que se adopta un programa denominado “sistema experto” que responde preguntas y resuelve problemas al mismo tiempo que Apple presenta su ordenador Macintosh.
Una nueva crisis provoca el cierre de muchas empresas de IA en la década de los 90, en la que nacen: en 1993, Nvidia, y en 1994, Amazon, y en 1997 sucede la triunfal reaparición de la IA cuando Kasparov pierde una partida de ajedrez ante una computadora de IBM.
Mi primer contacto con la IA es el 31 de mayo de 1979, al entrar en el Ministerio de Obras Públicas como subdirector de inversiones y visitar el CPD del ministerio: era una gran sala llena de grandes ordenadores. Y mi “casi” último contacto es el pasado enero, al ver en la IA mis datos: periodista y exdirector de la Cope y de Antena 3… ¡menos mal que pocos días después lo corrige!
Transcurrido este casi medio siglo, aquellas empresas estadounidenses se han convertido, junto con Facebook, creada en 2004, y Alphabet, en 2015, en las cinco mayores del mundo, al mismo tiempo que han construido en todo el planeta centros de proceso de datos para su meteórica expansión.
Esta hace necesaria la regulación que Biden lleva a cabo el año 2023, recurriendo a una ley de tiempos de guerra “porque la tecnología debe ser gobernada”, y Trump acaba de sugerir un control extremo sobre la IA. La ue aprueba en 2024 la ley de IA, si bien aplaza su aplicación hasta agosto del año actual y en la IV cumbre IA en India del pasado febrero se aprueba que las directrices sean voluntarias, no obligatorias, estableciendo como prioritarias agricultura, medicina y empleo.
Echo de menos por su importancia la educación, pues cuanto antes expones a los niños a la IA antes dejan de pensar.
Así lo han entendido Austria y Turquía, que ya han prohibido las redes sociales a menores de 14 y 15 años, respectivamente; Noruega lo hará a menores de 16 años y España, Francia y Dinamarca prevén hacerlo próximamente.
Los medios de comunicación dan constantemente noticias sobre proyectos de nuevos centros: Aragón, Asturias, Madrid, Galicia, Murcia, Castilla y León… al mismo tiempo que nos recuerdan los aspectos negativos y positivos de la IA.
Entre los primeros: el gran consumo energético que hace necesario ampliar la capacidad con nuevas conexiones a veces muy difíciles, la pérdida de empleos, la pérdida de privacidad, los errores en la información, el uso excesivo que reduce la actividad cerebral (no hace falta saber realizar operaciones aritméticas, o geografía, o historia, te da la respuesta inmediata la ChatGPT gratis) y los médicos alertan ante las respuestas a consultas sobre salud.
En cuanto a las positivas: la regulación, diseño y utilización da inmensas posibilidades en enseñanza, medicina, transporte, marketing… y la imprescindible colaboración con la inteligencia humana dará mejores respuestas a las preguntas que se le formulen.
La IA protagoniza noticias importantes, a veces contradictorias, sobre su futuro, que se han intensificado en los últimos meses:
Hatamlet, jefe de inteligencia artificial de la Nasa, afirma que en 2050 solo una pequeña parte de la población trabajará, y un agorero Elon Musk: “La IA puede matarnos a todos”. En cambio Ccemoglu, premio Nobel de Economía en 2024, aunque dice que tiene curiosidad por saber qué destruirá la humanidad si la IA o Donald Trump, concluye: “Creo en ella, está en todas partes, se usa y se desarrolla mal”. Coincido plenamente con Acemoglu
Y finalizo con la inteligencia artificial en España y Galicia. El Gobierno prevé aprobar próximamente el proyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial que se adapte al reglamento de la IA en la unión europea, proyecto que ya ha dictaminado el consejo de estado, criticando que no incluya los recursos técnicos, financieros y humanos adecuados y de infraestructuras para su desarrollo.
En cuanto a la Xunta, en julio de 2023 aprueba la estrategia gallega de inteligencia artificial 2021-2030 que aspira a serlo de vanguardia, y en 2025 diseña la hoja de ruta del periodo 2026-2028 para el empleo de la IA en la Administración, empresas y ciudadanos, al mismo tiempo que presenta en Galicia la primera fábrica de inteligencia artificial en salud de España y la Xunta declara proyecto industrial estratégico el primer centro de proceso de datos en Curtis.
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