El poder y la sombra

RECORTES

Publicado: 28 nov 2025 - 05:10
Opinión en La Región
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La sombra de un largo periodo de presidió aleteaba y sigue aleteando sobre la cabeza de uno de los hombres con más poder y capacidad de decisión en el PSOE recuperado para la actividad política en su país fundacional tras la muerte de Franco. José Luis Ávalos, uno de los cuatro viajeros de la banda del Peugeot que en octubre de 2016 salió a la carretera para iniciar una larga cruzada organizada para recuperar a Pedro Sánchez y colocarlo en la línea de salida para disputar la Moncloa, se presentaba ayer a presencia del juez Leopoldo Puente, encargado de instruir una causa que investiga la participación del antiguo secretario general socialista en un complejo entramado de privilegios y mutuos favores que el fiscal Anticorrupción, Leopoldo Luzón, juzga de gravedad extrema, por lo que solicita su ingreso en prisión ante la posibilidad cierta de que se fugue. Es este triste y lamentable episodio, pocas veces visto en las democracias occidentales, un eslabón más en la cadena de situaciones difíciles de creer y más difíciles aún de igualar en su peligrosidad, que siembran un panorama judicializado al máximo y señalan un periodo de lo más sombrío de la historia de España cuajado de situaciones nunca vistas. Ávalos puede ir a la cárcel condenado a una pena que la fiscalía fija en 24 años de reclusión. Su más estrecho colaborador, el forzudo guardaespaldas navarro Koldo García que valía igual para un roto que para un descosido, puede ser condenado a 19 y todavía quedan muchas rutas sin cerrar en esta telaraña delictiva que comenzó a fraguarse en aquel Peugeot azul eléctrico que se tiró a la carretera a la búsqueda del tiempo perdido. A la vista de los resultados obtenidos, no es exagerado decir que el viaje lo recuperó con creces.

Es este triste y lamentable episodio, pocas veces visto en las democracias occidentales, un eslabón más en la cadena de situaciones difíciles de creer

El horizonte se va a nublar progresivamente si José Luis Ábalos se convence a sí mismo de que vale más largar lo que se sabe que irse a la cárcel sin abrir la boca. Al fin y al cabo, se ha convertido en un apestado en el entorno del partido que ayudó a consolidar y el tipo a quien contribuyó decisivamente a aupar hasta conducirlo a la Moncloa no quiere ni mirarlo a la cara. Seguramente podrá llegar a un pacto con la fiscalía que le rebaje la pena a cambio de una confesión completa. Ese capítulo aún no se ha escrito, pero se escribirá.

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