Rosendo Luis Fernández
Este (des)gobernar requiere justicia
CRÓNICA INTERNACIONAL
Es la primera ministra que ha aguantado más tiempo, sin interrupción, al frente del Gobierno. Ni el incombustible Berlusconi logró la continuidad durante casi cuatro años, necesitó varias legislaturas para superarlos. Pero Giorgia Meloni ha conseguido, contra todo pronóstico, ser la gobernante que más tiempo ha permanecido inamovible en su puesto de mando desde que Italia es República.
Toda una sorpresa, nadie lo hubiera adivinado cuando en las últimas elecciones se presentó candidata por Hermanos de Italia, partido nuevo y ultraderechista, menos asentado que la Liga de Salvini o Forza Italia de Berlusconi. Pero Meloni no solo se impuso en esas elecciones, sino que pudo formar gobierno con los otros dos partidos derechistas, con el sucesor de Berlusconi, Antonio Tajani, como vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores. Una buena opción, Tajani contaba con larga experiencia en política europea e internacional, lo que al inicio del mandato fue asunto importante para una recién llegada Meloni.
Giorgia Meloni ha logrado una estabilidad política desconocida en las últimas décadas, dejando atrás la convulsa historia de Italia que ha provocado tantos escándalos y chismes políticos que han afectado la imagen del país.
Meloni no ha renunciado a su ideología de ultraderecha, pero ha tenido la inteligencia de adaptarla a las circunstancias, utilizando la prudencia, o el pragmatismo, cuando las alianzas políticas, o el mantenimiento del apoyo ciudadano, lo aconsejaba. Se convirtió en la principal aliada de Trump en la UE, pero plantó cara al presidente americano cuando criticó al papa; Meloni no dudó en apoyar a León XIV. Como no dudó en enfrentarse a Trump cuando presentó su propuesta de hacerse con Groenlandia: Meloni se puso de forma indiscutible al lado de Dinamarca.
En sus años de mandato Giorgia Meloni ha logrado una estabilidad política desconocida en las últimas décadas, dejando atrás la convulsa historia de Italia que ha provocado tantos escándalos y chismes políticos que han afectado la imagen del país. La estabilidad se ha notado también en lo económico, las empresas e industria italianas viven buen momento y Meloni los defiende en los foros internacionales en los que se mueve con una solvencia que no se esperaba de ella cuando se presentó a las elecciones. Cuenta para ello con un elemento fundamental que la hace fuerte: la coalición se mantiene sólidamente unida, ni Salvini ni Tajani muestran señales de apetecer el trono de Meloni, son colaboradores leales a la presidenta del Consejo de Ministros, aunque se trataba de dos hombres de gran experiencia cuando una inexperta Meloni les propuso la coalición.
Meloni ha sido una sorpresa, pero también un elemento importante para la ultraderecha europea: su realismo a la hora de abordar las responsabilidades de gobierno, su capacidad para sortear promesas que comprendió de imposible realización, o perjudiciales, ha quitado miedo a la ultraderecha en sectores sociales de países con dirigentes ultraderechistas que provocan inseguridad y recelo. Marine Le Pen por ejemplo, que tras sortear sus problemas judiciales será candidata en las próximas elecciones presidenciales francesas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Rosendo Luis Fernández
Este (des)gobernar requiere justicia
Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
La sorpresa de Meloni
José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
Reflexións sobre o roubo do “Tesoro de Villena”
Alfredo Conde
A TRIRITA
Cousas da ética e cousas da estética
Lo último