Strogoff y el apasionante viaje a dos velocidades

OPINIÓN

Strogoff y el viaje de las dos velocidades. Ilustración
Strogoff y el viaje de las dos velocidades. Ilustración | La Región

Dicen -fuera de Galicia, claro- que nunca se sabe si un gallego va o viene. Nunca lo creí cuando lo escuchaba durante mis años de estancia en Madrid, pero el caso es que, enredada en mi “ni aquí ni allá” llevo meses con una mudanza de esas que ni arrancan ni acaban. 

Pues bien, entre esas cosas que suelen aparecer en estos traslados, el reencuentro con un libro extraviado no tuvo difícil el frenarme nuevamente en la aburrida tarea de embalar. No dudé en dejar las cajas para ojear un “Miguel Strogoff, el correo del zar” (Julio Verne, 1876). Ya saben, la historia de un valiente correo del zar de Rusia que, en plena invasión tártara, cruza Siberia para entregar un mensaje al Gran Duque y advertirle de los planes del traidor Ogareff. Por el camino, un sinfín de aventuras, peligros y tropiezos; pero lo consigue, llega a destino e informa al hermano del zar.  

Ilustración original de la novela de Julio Verne "Miguel Strogoff, el correo del zar"
Ilustración original de la novela de Julio Verne "Miguel Strogoff, el correo del zar" | Fuente: Dvojka

Muy novelesco pero, estando inmersa en el proyecto de la nueva web que estrena La Región, mi cabeza encuentra paralelismos en todo y, salvando las distancias, mi Siberia es mi Siberia: que si avanzar por la ruta prevista para ganar tiempo y entregar cuanto antes, que si valorar los riesgos para hacer más seguro el proceso, ganar en funcionalidades y posibilidades para la entrega exitosa de los mensajes y descansar, eso tan importante que Strogoff debía hacer para recuperar energía y retomar la travesía.  

Dejando a un lado el libro que me impidió montar un par de cajas más, creo que de forma muy similar es cómo afrontamos desde el equipo el relanzamiento de laregion.es y el contexto en el que nos movemos cada día. Se trata de un importante salto en innovación tecnológica puesto que se incorpora un nuevo gestor de contenidos adaptado a nuestros objetivos, por tanto, a los intereses de los lectores. Este cambio contribuirá a estar a la altura de los desafíos digitales y también supone un compromiso con los destinatarios de nuestras informaciones. Podremos diseñar una oferta de noticias y opinión más ordenada y enriquecida, además de variada en cuanto a la realidad de todas las comarcas que reflejamos y las temáticas que abordamos.

Los lectores quieren conocer buenas historias, como los personajes de Strogoff o Nadia. Acercarse a vidas interesantes, complejas, reales. No hay que escribir para los buscadores, solo hay que ejercer el oficio y detectar relatos de los que siempre interesan

Pero como en la aventura de Verne, el periplo sabemos que está lleno de giros sorpresivos y momentos de incertidumbre. Todo el sector de los medios avanza, sin pausa, sin mirar por el retrovisor, pero en gran medida sin saber a dónde nos lleva el viaje. Las reglas del juego han cambiado y siguen alterándose, en ocasiones sin previo aviso. Resulta difícil digerir los cambios de algoritmo, las modificaciones de normativas, las condiciones impuestas por los gigantes tecnológicos para distribuir nuestras informaciones, analizar en profundidad las métricas o reaccionar a la fragmentación de las audiencias. Una ruta inestable, con mucho ruido por la confusión entre el periodismo profesional y la proliferación de contenidos no contrastados y presentados como información. En esa estepa rodeada de nubes tóxicas informativas hay que hacerse camino y avanzar. El optimismo es fundamental porque tenemos la obligación de existir como medios y, además, de seguir siendo relevantes y útiles a los ciudadanos. 

La Región está a punto de cumplir 115 años de periodismo y estamos obligados a conservar la esencia que nos ha permitido llegar hasta aquí desde 1910

Y observar, no solo mirar. Y escuchar. Los lectores quieren conocer buenas historias, como los personajes de Strogoff o Nadia. Acercarse a vidas interesantes, complejas, reales.. No hay que escribir para los buscadores, solo hay que ejercer el oficio y detectar relatos de esos que siempre interesan, los que permiten imaginar y también aprender, temas universales como las referencias al valor, al esfuerzo y a la superación de los obstáculos del correo del zar. 

La Región está en vísperas de cumplir 115 años de periodismo y estamos obligados a conservar la esencia que nos ha permitido llegar hasta aquí desde 1910, pero también a innovar y saber cómo quiere ser informada nuestra audiencia. Dos retos apasionantes.

En este punto, mi mudanza sigue a medias y no sé si vamos o venimos, pero lo cierto es que estamos. La Región está preparada para hacer su particular viaje a esas dos velocidades que se potencian entre sí, la del periódico y la del diario digital. Los mensajes seguirán entregándose.

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