¿Superinteligentes?

Publicado: 04 jun 2026 - 02:40
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Loable es la vocación del doctor ingeniero industrial Angel García Crespo fundando y presidiendo la Fundación Human-IA, una organización sin ánimo de lucro para expandir el potencial humano mediante una inteligencia artificial ética, responsable y centrada en las personas. Nos habla de utilizar la IA para innovar y para empoderar. Ni más ni menos.

Fue una relevante coincidencia que horas antes de su disertación en el Foro La Región el papa León XIV hiciera pública su primera encíclica: “Magnifica humanitas”, firmada el 15 de mayo coincidiendo con el 135 aniversario de la “Rerum novarum” de León XIII. Una interesantísima reflexión sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Nos habla de fe y algoritmo. Reescribe la doctrina social ante la revolución de la IA, con una llamada para “desarmarla”. Y no es casualidad que la copresentara Christopher Olah, cofundador de Anthropic, defensor de la imposición de salvaguardas para limitar la utilización de la IA para fines militares o de vigilancia. Presten atención a las conclusiones del estudio masivo hecho por su compañía respecto del doble sentimiento que experimentan los que utilizan diariamente la IA: disfrutan la eficiencia y el ahorro del tiempo pero también les preocupa perder habilidades esenciales como la lectura y el pensamiento crítico.

El verdadero y preocupante problema es que es imparable y nos va a arrasar. La IA y el siguiente paso: la súperinteligencia. La IA y sus herederos están solapando la inteligencia humana, la real, la que nos legó la Gioconda o las catedrales, la obra de Dostoyevski, las recetas y los refranes o el discóbolo de Mirón… Y la cubrirán totalmente hasta que las próximas generaciones ignoren que existió algún día y que no dependía de máquina alguna o conexión que no fuera la de las neuronas que poseemos. La IA solapa la inteligencia humana y nadie la recordará. Es el hundimiento previo al olvido. Será fatal. Como es no recordar teléfonos, direcciones, matrículas o conocimientos porque estamos a un clic de conocer cualquier respuesta y optamos por la comodidad: el aborregamiento.

Concuerdo con García Crespo que para los humanos quedará el papel de crear, pero siempre que lo asuman y no descarguen esa responsabilidad en programas, aplicaciones y algoritmos

Lo advierto con claridad: la humanización de las máquinas está deshumanizando a las personas. Una crítica lógica, anecdótica, que no es más que el canto del cisne de una sociedad muy empequeñecida mentalmente por el poder de la tecnología. Lo cantaba Santiago Auserón, cuando lideraba Radio Futura, en “Enamorado de la moda juvenil”, en su LP de debut “Música moderna”: “El futuro ya está aquí”. Miguel Ríos lo sentenciaba hace 45 años en “Año 2000”: “Este es el tiempo del cambio, el futuro se puede tocar… esta es la era de míster Chip, microordenador de tu porvenir, que por lo pronto te quita el curro además de ser tu ficha sin fin”. Lo que nos adelantó Steven Spielberg en “Inteligencia artificial” (2001) con los “mecas”, humanoides avanzados capaces de imitar pensamientos y emociones; también en “Minority Report” (2002), con la unidad de pre-crimen en el Washington DC del año 2054… atentos porque el próximo 12 de junio estrena “El día de la revelación” (“Disclosure Day”) con Colin Firth, al que vemos estos meses en “Staircase”, la miniserie de Netflix basada en el documental de Jean-Xavier de Lestrade, óscar al mejor documental en 2002 y con orígenes ourensanos en A Rúa.

Concuerdo con García Crespo que para los humanos quedará el papel de crear, pero siempre que lo asuman y no descarguen esa responsabilidad en programas, aplicaciones y algoritmos. Ante el escepticismo y cuasi derrotismo actual de nuestra especie, disfrazado con el triunfo de lo fácil, tenemos que agudizar y extremar la utilización del espíritu crítico para distinguir la realidad de la IA. Claro que la empresa que no use la IA se va a quedar atrás. Lo grave es que quien se queda atrás es el ser humano tal y como debiéramos entenderlo. Que se lo pregunten a Nvidia, la empresa más valiosa del mundo y que posee el liderazgo absoluto en IA, actuando su “hardware” como la infraestructura base de la economía digital contemporánea. El gran drama es quién va a escuchar nuestro SOS. Porque la superinteligencia todo indica que nos hará cualquier cosa menos superinteligentes. Al tiempo.

Contenido patrocinado

stats