Susan, Pedro y la moral

TRAZADO HORIZONTAL

Interpretación cinematográfica de la realidad política. La conciencia de Hollywood desentona en la película española.

Publicado: 08 mar 2026 - 05:40
La actriz Susan Sarandon, recibiendo el Goya Internacional.
La actriz Susan Sarandon, recibiendo el Goya Internacional. | Europa Press

Uno es más de Thelma que de Louise y Susan. O sea, que me va más Geena Davis que Susan Sarandon tanto en el cine como en la vida real. ‘Thelma y Louise” es una gran película, y mis respetos para Louise/Susan Sarandon por su trayectoria cinematográfica y su óscar a la mejor actriz en “Pena de muerte”. Hasta me parece bien que la hayan homenajeado en los Goya, porque el cine español necesita espejos en los que reflejar sus complejos y sus frustraciones. Pero lo que alucina al personal es el discurso de Sarandon elogiando repetidas veces a Pedro Sánchez, lo que demuestra poco conocimiento de sus tribulaciones y mucho de su afinidad ideológica dada la evidente coincidencia en el odio visceral a Donald Trump. La actriz, reconocida activista del partido demócrata, sería en España socialista del club progre de la ceja como Richard Gere, que se paseó con su pareja española por aquí durante largo tiempo dándonos la tabarra con su agritprop hollywoodiense.

Susan Sarandon llegó a decir que “ver a vuestro presidente hablar con esa lucidez moral” porque está “en el lado correcto de la historia” mientras usaba el comodín de la extrema derecha como si fuera una consigna más del argumentario social-comunista, demuestra que está muy mal informada. Parece que nadie le explicó a Louise/Susan Sarandon la cantidad de casos de corrupción a los que se enfrentan nuestro presidente y su entorno, lo que no es precisamente un reflejo de “lucidez moral” del que presumir mientras la esposa imputada por varios delitos pisaba la alfombra roja estelar como si el socialismo demócrata fuera impune en España a los ojos de EEUU. A Sarandon nadie le contó el alto número de casos de acoso sexual escondidos por el partido socialista y el Gobierno de la “lucidez moral”, además de las meretrices y resto de amiguitas de Ábalos y Koldo colocadas en el ministerio que en Adamuz no tendió un puente al mantenimiento. Parece mentira en ella, tan sensibilizada con el MeToo y el caso Epstein, siendo como fue protagonista junto a Thelma de aquella película emblemática contra la violencia machista. A Susan Sarandon la aplaudieron a rabiar su mitin de los Goya, mientras la cinematografía española eludía pronunciarse sobre las dictaduras cubana y venezolana y callaba ante la tiranía de Maduro y la vejación de mujeres y homosexuales en el régimen iraní de los ayatolás ahora en guerra contra occidente después de vulnerar durante décadas el derecho internacional y los derechos humanos. Por olvidar, los del cine se olvidaron también de condenar explícitamente a los asesinos de ETA pues no basta con recordar la marea de las manos blancas como gesto retórico sin denunciar que el de la “lucidez moral” ha pactado con sus herederos políticos y con golpistas que él mismo ha indultado y trata de amnistiar. Es lo que tiene el cine, que convierte los sueños en películas y la realidad en amnesia colectiva cuando se trata de preservar el chiringuito privando a la democracia de la sana alternancia y regeneración. Por eso resulta sorprendente que Susan Sarandon pretenda adoctrinar a los españoles con propaganda populista muy de la escuela trumpista y guion de serie B cuando aquí sabemos muy bien que el lado correcto de la historia es compartido por izquierdas y derechas moderadas pues la “lucidez moral” no es precisamente patrimonio del sanchismo.

La actriz, activista demócrata, sería en España socialista del club progre de la ceja como Richard Gere

Negar de espaldas al Congreso el uso de las bases de Rota y Morón a EEUU, ignorando obligaciones de nuestra pertenencia a la OTAN como demuestra el envío posterior de la fragata española a Chipre, es otro plagio de “lucidez moral” antiTrump concebido únicamente como maniobra de movilización electoral de la izquierda española al grito de la gastada pancarta del “no a la guerra y el trío de las Azores”. Sin duda, esto traerá consecuencias si un día se nos presenta un problema como la invasión de Perejil o el lanzamiento de miles de inmigrantes hacia Ceuta y Melilla. Que Sánchez reciba el elogio de un grupo terrorista como Hamás por su posicionamiento antisemita en los bombardeos de Israel o del régimen de los ayatolás en el caso de la guerra de Irán no parece en sí mismo un ejemplo de “lucidez moral”, sino más bien la sumisión a los intereses políticos internos del sanchismo, lo cual, si llega el caso, no evitará la amenaza del terrorismo islamista en la UE de la que España forma parte. El aislamiento internacional al que Pedro Sánchez somete a nuestro país no sólo tendrá un coste en seguridad, sino que nos resta influencia exterior porque hemos sido excluidos de las reuniones de decisión sobre diplomacia y defensa, una realidad que lejos de colocarnos en el “lado correcto de la Historia” nos aleja del lado aliado de Occidente. España está siendo sometida a una política exterior fundamentalista que nos coloca como amigos de las dictaduras comunistas y como simpatizantes de los ayatolas, Hamás y Hezbolá mientras nos separa de la OTAN y la política común europea. Por eso sorprende que Susan Sarandon nos venga a arengar a los españoles con su ingenua concepción de la “lucidez moral” al tiempo que Sánchez se alza con el óscar a los mejores efectos especiales en su confusa película de paz y guerra.

Más allá de...

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero | La Región

La comparecencia de Rodríguez Zapatero en la comisión Koldo del Senado tenía un guion previsible como los monólogos de Susan Sarandon. Negó toda relación con el rescate de Plus Ultra, más allá de lo divino y de lo humano, si bien reconoció cobros por informes orales y la colocación de sus hijas con cargo a la empresa Análisis Relevante. Justo al día siguiente, la Audiencia Nacional asumió la investigación del caso Plus Ultra cuyo rescate bajo sospecha muestra los vínculos del sanchismo con el régimen venezolano. Fueron 53 millones de euros a pesar de que sólo contaba con tres aviones en pandemia. La Audiencia investiga en varios países sobre el presunto blanqueo de fondos públicos y de oro de Venezuela. Y por si el sanchismo no tuviera bastante, la Guardia Civil detenía esta semana a un alto cargo de Teresa Ribera por la trama de Forestalia con presuntos nexos al empresario Antxón Alonso, socio del entramado de Santos Cerdán, ex secretario de organización del PSOE. Es la misma Teresa Ribera, ex vicepresidenta de Sánchez, que escondió su responsabilidad en la Dana de Valencia. (1089).

Adiós querido Fernando

Fernando Ónega
Fernando Ónega | La Región

Con pena honda, incompleto y afligido, digo adiós al amigo y paisano Fernando Ónega, mucho más que un maestro del periodismo y un compañero de alma y paisanaje. Fernando era y es la voz limpia de la concordia y la Transición, el jornalero artesanal que tituló su comentario tras el 23-F con un resplandeciente “Buenos días, libertad”, el hombre que al final de su tiempo era reconocido como el padre de sus hijas periodistas y no como el peso pesado del periodismo influyente de la democracia. Ónega hablaba más de nuestro pueblo, Mosteiro-Pol, que de sí mismo, porque sentía la morriña en lo más profundo de su corazón. Tenía alma de meiga, una asombrosa atracción por la Galicia misteriosa, una retranca e ironía que ponía al servicio de su prosa, pero que también usaba como escudo de autodefensa porque en el fondo era un gran tímido. Reconocía haber ejercido con dificultad el oficio de la libertad de prensa durante el franquismo, pero al mismo tiempo deja un legado centrista democrático de profundo pensamiento, libre de cargas y servidumbres. Referente del periodismo, a Fernando Ónega se le fue la vida como una puesta de sol en el atardecer de La Toja.

Contenido patrocinado

stats