José Luis Gómez
CUENTA DE RESULTADOS
Problemas económicos, pero no pánico
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Aún siendo todo tan lábil cabe la famosa cita de George Orwell en su novela "1984": "Gran Hermano te está mirando". Quizá le venga un poco ancha la deriva orwelliana, pero casi todo en la ciudad le queda grande. El Concello de Ourense ha instalado 17 cámaras en lugares estratégicos de acceso al casco histórico con el fin de multar a los vehículos que se cuelan sin estar acreditados. La medida va disfrazada de sostenibilidad, pero no se descarta que en la institución local también se haya colado la parafilia del voyeurismo. Lo que pasa es que el sistema solo identifica matrículas, no husmea en la vida de los vecinos riéndose de la Ley de Protección de Datos. A juzgar por la evolución de esta trama urbana ya pocos habitantes quedan como para que se sientan espiados. Ahora el objetivo municipal es jugar al pilla con los que entran en esta almendra, como se dice ahora. Es un paso más del Gran Hermano Municipal, "todo ocurre en la mente y sólo lo que allí sucede tiene una realidad", razonaba Orwell. Casi todo lo que pasa en la ciudad solo ocurre en una mente, nada en la realidad.
Echen un vistazo a los comercios que quedan o a los inmuebles con bastón. Aquello seguirá siendo lugar de paso para camiones que llevan la bebida que se trasiega los fines de semana y para los repartidores de Amazon
A la zona antigua entran más coches de los que debieran, claro, pero el tráfico tiende a reducirse. Ya no solo porque se les multará sino porque hay muy pocos garajes y la zona está lo suficientemente degradada como para que no sea una opción residencial, solo residual. Fuera de algún colegio que queda por allí, cuántos niños deambulan por sus calles. Ya no hay bullicio infantil, solo pasos arrastrados de mayores. Echen un vistazo a los comercios que quedan o a los inmuebles con bastón. Aquello seguirá siendo lugar de paso para camiones que llevan la bebida que se trasiega los fines de semana y para los repartidores de Amazon. Poco más. Aún hay prioridades: primero multar y recaudar. Luego, quién sabe, pensar qué se puede hacer para que el casco antiguo no se caiga. Bueno, al menos no lo hará sobre los coches.
¿Empezáis ahora a ver el mundo que estamos creando?", adelantaba Orwell en su obra "1984". Un duro e inquietante documental titulado "Orwell 2+2=5" profundiza en la distopía en la que vivimos, sobre todo en esta semana de conflictos internacionales. Su autor, el haitiano Raoul Peck, enfatiza: "Tengo la sensación de que cada vez más gente diría que dos más dos son cinco si se lo dice un político, un influencer, alguien en quien ellos confían; nunca había sido tan fácil todo para los populismos". Hasta en las más reducidas esferas hay quien espera que alguien le diga lo que tiene que pensar y que dos más dos son cinco. En la ciudad, mismamente, el alcalde puede fabricar un argumentario falaz que siempre tendrá la connivencia de perezosos de mente, desertores del análisis y las conclusiones propias. Extiende el líder de Lilliput la creencia de que los comerciantes de la plaza de abastos son los okupas de la Alameda sin ir más allá. Cómodo como dirigente del Ministerio de la Verdad de la novela 1984 del citado Orwell. Ya solo le queda proclamar "la guerra es la paz, la ignorancia es fuerza, la libertad es esclavitud." Le falta al personaje aventar muchas verdades de la obra de la plaza. Ojo a supuestas certificaciones de trabajos no realizados en el mercado, el tocomocho de algunas dotaciones o materiales y pifias de gran enjundia que cada día que pasa se aproximan más a la puerta de los juzgados. Esa debería ser su preocupación, más allá de un sospechoso interés ecologista por preservar un espacio como el de la Alameda. Otra vez Orwell: "Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo". El parque de San Lázaro vivió tiempos mejores, O Posío deja a la ciudad de piedra, el histórico Parque Infantil es otro corralito... Los espacios recuperados como zonas verdes no son capaces de hacerse notar entre moles. Pero el problema es el pasillo central de la Alameda. El drama, sostengo de nuevo, radica en instintos primarios: no soporta que fuera de su tutela y pensamiento único, crezca la gente y le vaya bien. Y para eso ni Orwell tenía explicación.
Le reserva minuto de silencio en el próximo pleno, expediente de honores para hijo predilecto o dar su nombre a una calle. Todo muy orwelliano. No se enteró de que el pájaro se suicidó al ver lo que pasaba en el despacho oficial
Pueden forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera de que te lo hagan creer, dentro de ti no pueden entrar nunca". Otra reflexión del universo orwelliano para este Ourense distópico. Para escapar de las añagazas institucionales y políticas lo más terapéutico es refugiarse en las personas. El campus ourensano celebra dos años de especialización felicitándose por las investigaciones en agricultura o medio ambiente mientras el ourensano del común se sigue preguntando qué significa Campus Auga. Un joven ourensano, Antón López, recogió en la Universidad de Países Bajos un premio por sus conocimientos en ingeniería espacial, un ejemplo más del talento en fuga. Por el lado espiritual hay que hacerle un hueco a Juan Carlos Arrieta, sacristán de la catedral, que nos presentó una aplicación móvil mediante la cual controla las campanas del templo. Esta ciudad que ha perdido mucha identidad, por lo menos aún conserva el tañido de sus bronces. Gracias por cuidar de Martiño (113 kilos), Bartolomé (182), Nova (216), Prima de diario (395), Prima solemne (422), Pote (477), Segunda (814) y Maior (1.155). Solo un fallo: no doblaron por la muerte del loro del alcalde. Le reserva minuto de silencio en el próximo pleno, expediente de honores para hijo predilecto o dar su nombre a una calle. Todo muy orwelliano. No se enteró de que el pájaro se suicidó al ver lo que pasaba en el despacho oficial.
Mira tú como al primer sonido de los tambores de guerra el pánico de algunos ciudadanos se desata sin remedio por temor a la escasez. Mira tú como cuando la jerga política habla de geoestrategia, multilateralismo, hegemonía de bloques y "no a la guerra" a la grey se le encoge el corazón porque sabe quien pagará las facturas. Mira tú como el comercio de suministros es el primer termómetro para conocer el alcance del acojone popular. Mira tú como el precio de los carburantes sube como cuando la guerra de Ucrania y conflictos similares. Mira tú como todos andan calculadora en mano para hacer frente al costurón económico que supondría el litro de gasolina a dos euros, como ya hemos pagado. Mira tú que al menos de momento en los supermercados no se teme por el desabastecimiento, sobre todo de papel higiénico, como cuando la pandemia del covid. Mira tú que a lo mejor este conflicto bélico no provoca diarreas, aunque quizá sí alguna mental. Mira tú.
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