Teología para pánfilos

HISTORIAS INCREÍBLES

Publicado: 13 sep 2026 - 02:50
Teología para pánfilos
Teología para pánfilos | La Región

Mi madre siempre ha sido una señora de aquí te espero. Hoy me pone los deberes como cuando acababa de explicarme la raíz cuadrada o la tabla periódica en mi cuaderno. Me dice que escriba sobre esta moda a la que le concede sólo un tiempo pasajero. Y yo que soy muy bien mandado… la obedezco.

Lo nuevo produce cierto desasosiego y ella barrunta que no son tan claras las cosas en este tiempo. Supone la mujer que todo este movimiento de reuniones y acuerdos sinodales en los que las cosas no las llevan como siempre guardando lo revelado con esmero, es posible que termine en un follón de aquí te espero.

Sobre la propia palabra “sínodo”, piensa ella que es muy sabia, que así sustituyeron en su día, los de Calvino, el gobierno eclesial, de tal manera que reemplazaron las gerencias episcopales por sínodos de ministros y laicos en pie de igualdad formal y todo eso. “Caminar juntos” es una imagen hermosa sólo si está claro a donde lleva el sendero.

A ella le parece bien y no se mete en cómo las distintas iglesias organicen esto y lo otro, sabe que el ser humano es libre de obrar y opinar bajo su propia responsabilidad. Dios, y ella lo sabe, respeta la voluntad de los seres humanos, aunque también tiene por cierto que a todos nos irá preguntando, en su día, el por qué hemos hecho esto o aquello.

Para más INRI, me dice ella, los sinodalistas niegan que sea una democracia representativa y lo edulcoran como una comunión guiada por el Espíritu Santo “dentro de la sucesión apostólica”.

Ella que es una tanto socarrona, me dice al oído que esa consulta al laicado en el Sínodo, y que describen estos modernos como “consulta para el discernimiento” es una paparrucha y una forma de disimular que dentro de nada no va a pintar nada ni el propio clero. Le digo que a lo mejor eso sí es bueno. Me mira, entonces, como al socaire y ya no se me ocurre bromear más, con eso.

Teme que las asambleas sinodales lleguen a detentar un poder de decisión colegiado, representando a la comunidad y que el papa pasará a ser como los monarcas constitucionales, una representación simbólica lejana a la Teología del Cordero, que según me dice entregó las llaves a Pedro.

Yo le digo que me han asegurado que tanto calvinistas como católicos comparten un interés por la participación de los fieles, aunque seguro que se distinguen en que la sinodalidad católica busca la escucha del pueblo de Dios, reservando la última palabra al obispo de Roma, a quien reconocen-y dice mi señora madre que “de momento”- la definitiva aprobación y asentimiento.

Para más INRI, me dice ella, los sinodalistas niegan que sea una democracia representativa y lo edulcoran como una comunión guiada por el Espíritu Santo “dentro de la sucesión apostólica”. Si ponemos todo en manos del Espíritu todo irá bien, discurre ella, pero tengamos claro que nadie va a apropiárselo. El propio Espíritu soplará sobre la barca para guiarla a través del mar que en este tiempo brama altanero.

Ella, mi mamá, que es muy guapa y dotada de un humor estupendo, dice con claridad, que ahora tendrán que cambiar el credo: Creemos… en la Iglesia católica, sinodal… y un poco romana, si eso.

Ruego dispensen a mi señora madre que es más buena que el pan, pero que de tonta no tiene un pelo.

Contenido patrocinado

stats