Otra terapia peligrosa

Publicado: 24 abr 2025 - 00:00
José Paz
José Paz | La Región

La Fundación Franco era casi desconocida hasta que el Gobierno decidió hacerle una gran campaña de publicidad gratuita. Ahora han aprobado una ley que cambia la regulación del derecho de asociación con el único objetivo de ilegalizar la fundación franquista. El texto ha encallado en el Senado. Han encontrado sobradas razones para tumbarlo: primero, porque es una ley retorcida a medida contra una asociación concreta, y segundo, porque abre la puerta a la ilegalización arbitraria de cualquier otra agrupación o partido que disguste al Gobierno.

Resulta extenuante la cantidad de recursos que Sánchez pone a disposición de los suyos para colar al General Franco, fallecido en su cama en 1975, en el debate político actual. Y, en un plano más general, resulta extenuante también la capacidad de Sánchez para crear problemas que antes no existían.

Están muy preocupados en el Gobierno porque, a pesar de todo, crece en las nuevas generaciones el interés por Franco. ¿Quién podía imaginar que tantos años de rodillo cultural, adoctrinando a los adolescentes en la escuela sobre lo que debían pensar y lo que debían odiar, pudiera desembocar en que ahora abracen el franquismo como símbolo de resistencia?

Por lo visto, la infame ley de Memoria democrática no les parece suficiente. Desde Zapatero, los socialistas dedican la mayor parte de su campaña a agitar el cadáver de Franco. Imagina el poder de manipulación de masas que tienen detrás para que todavía les ofrezca réditos electorales algo así. Han hecho de todo. No les ha llegado con exhumarlo y pasearlo melancólicamente. Han intentado borrar la mitad de la historia a través del callejero y el mobiliario institucional, olvidando que la historia no es buena ni mala, simplemente es. Qué ridículo pasear por las calles de España y comprobar hasta qué punto los socialistas han destrozado lo que ya era patrimonio popular, ocasionando increíbles molestias, y cometiendo gruesas injusticias contra personajes que poco a nada tuvieron que ver con la dictadura. Les da igual. Ahora España es un festival de calles Concordia, Democracia, y Tolerancia. Un festival de desmemoria y estupidez.

Están muy preocupados en el Gobierno porque, a pesar de todo, crece en las nuevas generaciones el interés por Franco. ¿Quién podía imaginar que tantos años de rodillo cultural, adoctrinando a los adolescentes en la escuela sobre lo que debían pensar y lo que debían odiar, pudiera desembocar en que ahora abracen el franquismo como símbolo de resistencia? Si es que, además de sectarios, los líderes socialistas del siglo XXI son una banda de inútiles. El adolescente busca la libertad en la rebeldía desde el inicio de los tiempos. Pero no intentes explicárselo a Sánchez.

La lucha contra la Fundación Franco provocará el incremento exponencial de adhesiones por parte de personas que desconocían su existencia

El abrazo coral de la Transición fue un acuerdo razonable, aunque sus fallos sean los padres de estos fracasos de hoy: se consideró la guerra un desastre para todos, la posguerra y la dictadura habían concluido, las viejas rencillas quedaron olvidadas, y se buscó la unidad para encontrar un marco en el que todos pudiéramos sentirnos representados, para avanzar como nación y prosperar, que al final es de lo que se trata. Pero el PSOE se ha cargado la Transición, tal y como han denunciado muchos históricos socialistas, incluyendo a Guerra y a González.

La lucha contra la Fundación Franco provocará el incremento exponencial de adhesiones por parte de personas que desconocían su existencia, y la apertura de un proceso antidemocrático que mañana mismo podría volvérseles en contra, cuando alguien de la derecha llegue al poder y sugiera ilegalizar al PSOE por haber provocado, por ejemplo, la Guerra Civil. ¿Y entonces qué, Sánchez? Se la trae al pairo. Porque entonces ya no estará en Madrid sino en República Dominicana amasando lo ganado a costa de su pueril guerracivilismo boomer.

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