Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
clave galicia
El presidente Pedro Sánchez movía los labios con careto de malas noticias en la pantalla de la cafetería Don Tano en el barrio ourensano de A Ponte. Ya se conocía la renuncia de Santos Cerdán, número tres del PSOE, al cargo orgánico y al escaño tras publicarse el informe de la UCO que lo sitúa como piloto de una trama de mordidas para allanar concesiones de obra pública con Koldo García y José Luis Ábalos a través del ministerio.
El cuarto pasajero del Peugeot seguirá si las fuerzas de la investidura aguantan las curvas
El aviso de la comparecencia de Sánchez llegó durante el trayecto a la estación después de asistir a la lección de José Manuel Amor, socio director de Análisis Económico y de Mercados de Analistas Financieros Internacionales (AFI), en el Foro La Región. En el primer bar al terminar el puente romano y en pantalla de fútbol tenían a Sánchez, pero la clientela no prestaba atención y al forastero le dio palo proponer el cambio de música. Acaba de pedir perdón a los españoles, a la militancia y de rechazar un adelanto electoral, según titulares rebotados por la conviviente y el cineasta vigués, superados por otro acontecimiento histórico mientras el chófer de anécdotas se apuraba por los retrasos.
“Cuando tomé café por la mañana Santos Cerdán era número tres del PSOE”. En el garito del tabernero ilustrado, ya en A Coruña, se tomaron con indiferencia la coña, aunque un colega preguntó si era nuevo lateral del Dépor. La sesión nocturna de especiales, con el empresario Víctor Aldama en la parrilla de Iker Jiménez, corroboró que el fuego quema cuando se pone la mano. Koldo, Abalos y Santos Cerdán se subieron al Peugeot con Sánchez para reconquistar Ferraz en 2017. Quizá no contase con mejor tropa. El cuarto pasajero seguirá mientras las fuerzas de la investidura aguanten las curvas.
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