El tiempo, los tiempos

Publicado: 27 abr 2026 - 01:10
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Cuando no hay algo relevante de lo que hablar se recurre al estado del tiempo. A la pregunta, en una conversación sobre el tiempo, ¿y qué es el tiempo?, hubo quien contestó: la eternidad que se mueve. Contestación que viene a coincidir con la perspectiva filosófica, quizás de Platón, de que el tiempo se mueve y cambia, mientras la eternidad es estática. En lo que a mí respecta, suelo decir que “el campo del hombre es el tiempo”, que dogmatizaba Goethe. Es quizás el escritor, pensador, humanista más grande de las letras de Alemania. Lo cierto es que “el campo de hombre es el tiempo”, como frase, está en el pensamiento de Goethe y aparece en su gran obra, “Fausto”, en donde refleja su visión sobre la existencia humana como construcción continua dinámica y activa, inmersa en la temporalidad de la vida. De hecho, es muy frecuente -quizás más en Galicia- oír la pregunta: “Canto tempo tes?”, para referirse a la edad.

A Napoleón le preocupaba el tiempo, y así lo manifestaba al decir “hay ladrones a los que no se castiga y nos roban lo más preciado, el tiempo”. Don Evaristo, mi profesor de latín en el Instituto de Santa Irene de Vigo, nos advertía constantemente: “El tiempo que perdáis hoy jamás lo recuperareis”. A trancas y barrancas, España está consumiendo el tiempo y perdiendo los tiempos.

Hoy me da por escribir sobre el tiempo. Pero el tiempo y los tiempos son perspectivas e interpretaciones múltiples. Ya que, además de las connotaciones filosóficas, cada vez más me doy cuenta de que dependemos del tiempo para alcanzar aspiraciones, llegar a destinos inverosímiles -que no se lograrían sin tiempo- y en general… no perder “el tren de la vida”. Conforme cumplimos años parece como que el tiempo transcurre más rápido, sin que nos enteremos; que si hago caso a la perspectiva platónica pienso que la eternidad está llegando, deja de ser estática. Por eso, porque lo creemos: no hay tiempo que perder y el que pierdas es irrecuperable.

Conforme cumplimos años parece como que el tiempo transcurre más rápido, sin que nos enteremos

Aunque lo que definitivamente me hizo chapucear sobre el tiempo es al leer, hace unos días, de un director xeral de la Xunta: “Estamos más preparados para los fuegos, pero dependerá del tiempo”. ¡Irrefutable! Todos somos conocedores de que la condición meteorológica, el tiempo en ese momento, puede resultar elemento sustancial en un sentido o en el contrario en el fuego incendiario. El factor humano influye en la disponibilidad de más medios materiales, pero el factor divino, el del oportunismo meteorológico, es determinante.

“El tiempo no hace ruido” es una obra teatral escrita y dirigida por Carlos Herrera Carmona en la que aflora lo mejor y lo peor de la familia. Y donde sale a relucir que “si el tiempo no hace ruido, ¿quiénes hablan por él?”. Hablan los recuerdos tendidos en sus pentagramas formando partituras. El poeta romano Virgilio, en su célebre “Geórgicas”, decía: “Sed fugit interea, fugit irreparable tempus”, o sea, “pero huye entre tanto, huye irreparable el tiempo”. La vida es fugaz e irreversible, de ahí “tempus fugit”, o “el tiempo huye”. El poeta latino Horacio, poeta reflexivo, del que se decía que expresaba con perfección casi absoluta lo que deseaba, nos dejó: “Si tempus fugit, carpe diem”, es decir, “si el tiempo vuela, aprovechemos la ocasión y el momento”. España no aprovecha el tiempo, lo aprovechan unos aprovechados.

Hablamos del tiempo cuando no tenemos otro tema de conversación, tratando sobre las condiciones meteorológicas del momento. Dejándolo transcurrir, inadvertidamente, no nos enteramos de su pérdida e irreversibilidad; de ahí la advertencia del “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Por todo ello soy de los que les importa aprovechar el tiempo, no llegar tarde, no permitiendo que nos lo roben. Pero, aun así, hay quien (quienes) aprovechándose de estar por querer estar, restan oportunidad a la alternativa, y no sólo van dejando una situación más embarrada y compleja, que consumirá su tiempo en recuperación, sino que también pone a prueba nuestra paciencia mientras la situación no cambie. España habla del tiempo; este año muchas borrascas y lluvias, pantanos llenos e implorando el propicio contra los incendios. También la mayoría de los españoles hablan de alguien que, por temor a abandonar la Moncloa, nos está haciendo perder el tiempo, bajo el coste de enfrentar y polarizar un país difícilmente recuperable, ¡como el tiempo!: España.

Contenido patrocinado

stats