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LA PUNTILLA
En determinadas épocas del año hay trabajos que se convierten en especialmente penosos. Por ejemplo, el de los empleados, generalmente empleadas, de las tiendas de ropa, complementos y de cualquier objeto susceptible de haber sido regalado el día de Reyes, cuando se comprueba que ni el color, ni la forma, ni la talla, ni el modelo, o cualesquiera de las características que tenga no satisface al receptor y se va a la tienda a descambiarlo, y luego hay que volver a plegar la ropa o colocarlo todo en un lugar del que nunca hubieran debido de salir.
O peor aún hay quien acude a que le devuelvan el dinero porque ese mismo día han comenzado las rebajas y por lo comprado en las Navidades se pueden adquirir más piezas por menos dinero.
O peor aún hay quien acude a que le devuelvan el dinero porque ese mismo día han comenzado las rebajas y por lo comprado en las Navidades se pueden adquirir más piezas por menos dinero. Incluso ver como espectador como se trabaja esos días en las tiendas de ropa provoca desazón y compasión por quienes tienen que soportar los cambios. De acuerdo, va en el sueldo, pero es penoso.
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