Trabajar menos tiene coste económico

Publicado: 12 ene 2025 - 00:02

Suele decirse que los americanos viven para trabajar y ganar mucho dinero, igual que los alemanes, solo que estos lo hacen enfadados, mientras que los franceses trabajan para vivir. Estados Unidos es, sin lugar a duda, una de las naciones más ricas del planeta. Su nivel de prosperidad es tan alto que incluso el estado más pobre tiene un PIB per cápita comparable al de grandes potencias europeas.

Al observar el PIB por hora trabajada, queda claro que los estadounidenses no son excepcionalmente más productivos que los trabajadores de Alemania o Francia. En términos de generación de riqueza por hora, las economías avanzadas comparten niveles similares de productividad, debido a que operan en la frontera tecnológica y emplean maquinaria avanzada y métodos de producción eficientes. La diferencia está en que los estadounidenses trabajan más horas.

Ni el ministro de Economía ni la patronal aceptan el criterio de Yolanda Díaz sobre la reducción de la jornada laboral en España

EE UU es, además, el único país de la OCDE sin un mínimo legal de días de vacaciones, y muchos trabajadores comienzan con apenas diez días al año, que aumentan lentamente con la antigüedad. La cultura laboral también juega su papel: la necesidad de consumir más –tienen casas y coches más grandes–, combinada con una percepción distinta sobre el ocio, contribuye a jornadas más largas y menos tiempo libre.

Los estadounidenses tienen más dinero en sus bolsillos, pero también menos tiempo para disfrutarlo. Mientras que en Europa se valoran más los espacios públicos y el tiempo de ocio, en Estados Unidos predomina una filosofía de “trabaja más para tener más”, como suele decir el analista Roger Senserrich. La falta de un estado de bienestar robusto también obliga a muchas familias americanas a mantener un ritmo frenético para cubrir necesidades básicas como la sanidad e incluso la educación. ¿Es Eldorado? En parte sí, y en parte no, ya que también hay desigualdad y una menor protección social.

EE UU es más rico no porque sea más productivo, sino porque sus ciudadanos trabajan más horas. Está, pues, en las antípodas del país con que sueña la ministra Yolanda Díaz, a quien no parece importarle que España esté fuera de la liga de países como Estados Unidos o Alemania. España tiene una baja productividad, vive más del turismo que de la industria y el tamaño de sus empresas es muy pequeño. Esta idea de que se puede trabajar menos y vivir mejor se puede vender en EE UU –con margen para eso y mucho más–, pero no en España, si se quiere que España sea como Alemania algún día. Es cuestión de elección, claro, pero sin engañar a la gente.

Para que nadie se confunda: un estadounidense medio gana más del doble que un español –más del triple en niveles más altos–, gracias a que el PIB per capita de EE UU duplica con creces el de España. La posibilidad de que un profesional cualificado esté en paro en Estados Unidos es casi nula, ya que apenas hay desempleo. En España han mejorado un poco las cosas, pero el nivel de paro multiplica por tres el de EE UU.

El Ministerio de Trabajo anunció un acuerdo con los sindicatos para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales a lo largo de este año. La propuesta, sin embargo, ha sido rechazada por las organizaciones empresariales y cuenta con el desacuerdo del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien defiende un enfoque que combine crecimiento económico con avances graduales en derechos laborales. Se nota que sabe de lo que habla.

Protagonistas

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo

Las actuales 40 horas semanales están en vigor desde 1983 y la vicepresidenta cree que es el momento de recuperar “lo más valioso que tenemos: el tiempo”. Pretende que los convenios se adapten a la nueva jornada antes del 31 de diciembre.

Carlos Cuerpo, ministro de Economía

Argumenta que una aplicación escalonada de la jornada de 37,5 horas permitiría una transición más ordenada para las empresas y los trabajadores. Su postura provocó el descontento de Yolanda Díaz, quien apela al acuerdo con los sindicatos.

Pepe Álvarez, secretario general de UGT

Los objetivos de su organización para este año pasan por dos líneas rojas: la aplicación de la reducción de la jornada laboral de 37,5 horas pactada con Trabajo y la subida del salario mínimo en el entorno de los 1.200 euros mensuales.

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE

Ha criticado duramente la reducción de jornada laboral a 37,5 horas sin pérdida de salario defendida por la ministra de Trabajo. La CEOE está abierta a un acuerdo, pero no en las condiciones del pacto de Yolanda Díaz con los sindicatos.

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